La pobreza dificulta el acceso a la salud

Por Dr. Daniel Cassola

Según la Organización Mundial de la Salud, se establece que el goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano. El derecho a la salud incluye el acceso a una atención sanitaria oportuna, aceptable, asequible y de calidad satisfactoria.

Vale aclarar que el derecho a la salud no debe entenderse solo como el derecho a estar sano en un plano abstracto. El derecho a la salud significa que los Estados deben crear las condiciones que permitan que todas las personas puedan vivir lo más saludablemente posible. Como es fácil suponer, la OMS sostiene que los problemas de salud suelen afectar en una proporción más alta a los grupos vulnerables y marginados de la sociedad.

En Argentina hay una variedad de situaciones en cuanto al acceso a la salud. Según un informe del Ministerio de Salud de la Nación del año 2010, el 60 por ciento de la población está afiliada a la seguridad social, menos del 10 por ciento tiene una prepaga y más del 30 por ciento no tiene cobertura, o sea que depende del hospital público.

Aquí es pertinente hacer una aclaración. Los 4 millones y medio de afiliados al PAMI tienen una cobertura social pero muchas veces se atienden en hospitales públicos. Por otra parte, hay hospitales públicos en los que atienden los mejores médicos del país con estructuras adecuadas pero hay otros en los que la situación es bien distinta. Esta semana comentamos la situación de la salud municipal en Berisso, donde 90 mil personas deben recurrir a un centro de salud que tiene gravísimos problemas de insumos e higiene.

Un reciente estudio de la Universidad Católica Argentina da un panorama similar al que comentamos sobre 2010. Al parecer, no ha cambiado mucho la situación. En este caso el informe se centra en el Conurbano y en Capital. Cuatro de cada diez familias del Conurbano Bonaerense no tienen cobertura social.

En la Ciudad de Buenos Aires solo el 16 por ciento está en esta situación.

El trabajo realizado por la UCA también aporta más datos sobre la situación social de la población del Conurbano. El 60 por ciento de los jefes de hogares no terminó la escuela secundaria y menos del diez por ciento cuenta con un título universitario. Además, tres de cada diez hogares se encuentra en calles inundables y el 40 por ciento no tiene acceso a cloacas.

No hay salud posible sin condiciones mínimas de vivienda, infraestructura e higiene. Justamente, para quienes viven en calles inundables y sin cloacas, el acceso a la salud es muy dificultoso.

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