La “nueva normalidad” aparece un poco más lejos

Por la aparición de más casos de coronavirus distintas provincias y municipios retrocedieron en la flexibilización de la cuarentena. En la Ciudad de Buenos Aires evaluarán los resultados tras la apertura y los paseos permitidos.

Por Dr. Daniel Cassola

La cuarentena “es lo que tenemos que hacer”, recalcó hoy el presidente Alberto Fernández en una acto en una planta de Volkswagen, que bajo un estricto protocolo sanitario, volvió a producir. “No se puede volver a la normalidad, es un sueño, es una fantasía y un suicidio colectivo, al virus se lo puede contener pero no controlar”, agregó el presidente.

Cuando el lunes próximo venza el último período decretado de confinamiento social preventivo y obligatorio habrán pasado 66 días desde el inicio de la cuarentena en marzo. Al menos por otras dos semanas es improbable que haya grandes cambios. Las aperturas se han combinado con pequeños brotes de casos y los gobernantes de provincias y municipios parecen sentirse más cómodos con medidas más restrictivas para la población.

La ciudad más grande que por ahora decide volver atrás con la flexibilización es Córdoba capital, donde el intendente Martín Llaryola, suspendió la reapertura de comercios, peluquerías, iglesias y la realización de mudanzas, que estaban planificadas para hoy. En los últimos tres días la ciudad mediterránea registró 55 casos de coronavirus. El motivo de las medidas es que “hay circulación comunitaria” del virus en la ciudad, según informó el gobierno local.

En tres ciudades de la provincia de Buenos Aires se actuó de la misma manera. En Chascomús el intendente Javier Gastón suspendió la reapertura de comercios y los permisos para realizar “caminatas saludables” porque se detectaron cinco nuevos casos en la última semana.  Ante este pequeño brote, la ciudad de Castelli, a 60 kilómetros de allí, decidió también volver a endurecer el confinamiento, lo que el intendente Franciso Echarren justificó al decir que “muchos vecinos no han respetado las normas y no queremos poner en riesgo nuestra salud durante el mayor pico de circulación”. Lo mismo se decidió en Baradero, donde se detectaron los primeros tres contagios de la enfermedad.

Si se mantienen los criterios hasta aquí empleados por el gobierno nacional la cuarentena no parece tener una clara línea de llegada. La velocidad de la duplicación de los casos aumentó en el AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires) con un uso del transporte público y de la circulación que está alrededor del 30 por ciento con respecto a los primeros días de marzo cuando todavía no regían las medidas sanitarias. En este contexto es difícil que se decidan más aperturas.

La nueva normalización de la vida cotidiana, al parecer, llevará su tiempo. Quizás se esperen noticias de otras partes del mundo. Si las reaperturas en países mucho más afectados que el nuestro como Italia o España prosperan probablemente aquí se puedan tomar medidas similares. De todas maneras la pandemia nos obliga a vivir en una hipótesis permanente. Todo “podría ser”. El día a día se ha potenciado. Por lo pronto, hay que aguardar a las decisiones que el gobierno tomará alrededor del sábado próximo.

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