La nueva etapa de la cuarentena comenzó con peligrosos descuidos

Ayer domingo se pudieron ver aglomeraciones de gente en distintos parques y puntos de la ciudad. El nivel de contagios para haber encontrado un nuevo piso alrededor de los 4000 casos por día. El riesgo de pagar las fallas de hoy dentro de dos semanas.

Por Dr. Daniel Cassola

Fuera del transporte público, donde continúan rigiendo los límites y permisos, lo que anunciaron el presidente Alberto Fernández, el jefe de gobierno Horacio Rodríguez Larreta y el gobernador Axel Kicillof el viernes podría sintetizarse en que se dio comienzo a la etapa de ‘responsabilidad individual’. En otras palabras, no va a haber legiones de policías controlando cuanta gente y a qué distancia circula por las calles, sino que se buscará confiar en que todos cumplan con la distancia social, el uso de tapabocas y las medidas de higiene.

El fin de semana no dejó sensaciones alentadoras. Por distintos medios y redes sociales se pudo advertir que se registraron aglomeraciones de personas en distintos puntos de la ciudad. Seguramente la temperatura más primaveral que invernal ayudó, pero de todas maneras se debería tratar de una señal de alerta. Hubo mucha gente en parques como el Saavedra, en el norte de la ciudad, en Parque Rivadavia, en Caballito y en otros puntos de Belgrano y Palermo.

Hay que tener presente que la cuarentena se relajó, más por factores que tienen que ver con lo social y lo económico que con lo epidemiológico. La pandemia atraviesa en Argentina, en cuanto al volumen, su peor momento. Hay alrededor de 4 mil casos confirmados por día, con la posibilidad cierta de quebrar el récord y llegar a los 5 mil en cualquiera de las próximas jornadas. La letalidad de la enfermedad continúa siendo baja pero desde fines de mayo se registra un aumento leve pero sostenido. Ya no son 10 o 20 las muertes diarias sino entre 40 o 50, con algún pico que superó ese registro.

De nuevo, el problema parece ser el volumen, lo acumulado. Las autoridades sanitarias interpretaron que la cuarentena estricta de la primera quincena de julio sirvió porque, si bien los casos no disminuyeron, sí ralentizaron su velocidad de duplicación. Ahora bien, como continúa la tendencia al alza, una leve suba significa, en cantidad, muchos casos, miles quizás. Todos calculan que el sistema sanitario puede responder y aguantar, aunque nadie descarta una vuelta atrás.

La trampa que hay que evitar es la que tienden el tiempo y las ventanas de contagio. Si ayer, por caso, en las aglomeraciones en los parques hubo un contagio masivo el registro no lo va a notar ni hoy ni esta semana. Quienes llegarán al sistema sanitario por las transmisiones de estos días lo harán dentro de entre 10 y 14 días, por el período en que el virus tarda en generar síntomas.

La economía está en una de sus crisis más serias, no de los últimos años, sino de la historia argentina y del mundo. La sociedad presente severos síntoma de hartazgo y angustia. Quienes no pueden garantizarse el sustento están obligados a salir para tratar de conseguirlo. Los que tienen todo lo que necesitan, que son los que deberían hacer el esfuerzo mayor, encuentran cada vez más obstáculos para soportar el sopor, la rutina en casa y el aburrimiento.

En mayor o menor medida todos hemos resignado algo en estos meses. Quienes no sufrieron pérdidas materiales se han perdido encuentros, cumpleaños y festejos con sus seres queridos. No hay que tirar por la borda un esfuerzo de más de 120 días. Los distintos proyectos de vacunas están avanzando y es probable que continúen arrojando distintos resultados. Pero todavía falta. En otros puntos del mundo luego de las aperturas están volviendo las cuarentenas estrictas, porque el virus está ahí a la espera de nuestros descuidos. Si bien se trata de un bien escaso en esta época la pandemia nos obliga a tener un poco más de paciencia.

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