La lactancia materna es la mejor alimentación en los primeros meses de vida

Por Dr. Daniel Cassola

Durante estos días se celebra en más de 120 países la Semana Mundial de la Lactancia Materna, destinada a fomentar  y mejorar la salud de los bebés. Según la Alianza Mundial pro Lactancia Materna, coordinadora de los eventos, la lactancia natural es el mejor modo de proporcionar al recién nacido los nutrientes que necesita. No solo favorece la salud del niño, sino también brinda a las madres, a las familias y a toda la sociedad, múltiples beneficios.

La Organización Mundial de la Salud la recomienda como modo exclusivo de alimentación hasta los seis meses de edad continuándola, junto con la ad­ministración de comida complementaria adecuada, hasta el segundo año o más.

Los 7 Pasos para lograr una lactancia materna exitosa son:

– Disponer de una política por escrito relativa a la lactancia materna que sistemáticamente se ponga en conocimiento de todo el personal de atención de la salud.

– Capacitar a todo el personal de salud de forma que esté en condiciones de poner en práctica esa política.

– Informar a todas las embarazadas de los beneficios que ofrece la lactancia materna y la forma de ponerla en práctica.

– Ayudar a las madres a iniciar la lactancia durante la hora siguiente al alumbramiento.

– Mostrar a las madres cómo se debe dar de mamar al niño y cómo mantener la lactancia incluso si han de separarse de sus hijos.

– No dar a los recién nacidos más que la leche materna, sin ningún otro alimento o bebida, a no ser que estén médicamente indicados.

– No dar a los niños alimentados al pecho tetinas ni chupetes artificiales.

Las prácticas de alimentación inadecuadas son uno de los principales factores que contribuyen al estado nutricional deficiente de los lactantes y de los niños pequeños. Alrededor del 55% de las muertes  por enfermedades diarreicas o infecciones respiratorias graves, en lactantes, pueden ser consecuencia de prácticas de alimentaciones inoportunas, inadecuadas o inseguras. Los sucedáneos de la leche materna son sustitutos caros, de in­ferior calidad, y a menudo peligrosos, de la alimentación natural. Una gran mayoría de las madres pueden y deben amamantar, de la misma manera que la gran mayoría de los lactantes pueden y deben ser amamantados.

Los beneficios de la lactancia materna son muchos. Para los niños existen sólidas evidencias que la lactancia materna brinda menor riesgo y severidad de desnutrición, protección contra infecciones y alergias, facilita el óptimo desarrollo y crecimiento del bebé, disminuye el riesgo de muerte súbita del lactante, de diabetes y de enfermedad celíaca. Además, brinda protección contra la obesidad y la hipercolesterolemia y facilita un mejor desarrollo psicomotor.

En relación a las madres, amamantar tiene comprobados beneficios como: disminución del sangrado posparto, menor riesgo de anemia y osteoporosis, espaciamiento de los nacimientos, menor riesgo de sufrir depresión posparto, cáncer de mama y ovarios, reducción del riesgo de diabetes tipo II y protección contra la coronariopatía en la mujer.

Si bien las ventajas del amamantamiento son innegables, muchas madres sufren dificultades y complicaciones que solo se resuelven con un asesoramiento oportuno y adecuado. Mucha gente cree que el amamantamiento es sólo una cuestión de decisión personal y que a partir de ahí todo debe darse de una manera natural. Sin embargo, muchas mujeres teniendo la intención expresa de hacerlo, fracasan por no haber recibido instrucciones precisas. La mayoría de las madres desea amamantar y por lo tanto necesitan ser ayudadas más que convencidas.

A dar de mamar se aprende.

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