La “inmunidad imperfecta” puede ser peor que la falta de vacunas

Es porque así se puede favorecer la propagación de mutaciones, algunas de las cuales demostraron ser peores que las cepas originales. En todo el mundo hay escasez de vacunas. Si una sola dosis no provee la inmunidad suficiente los beneficios de vacunarse se pueden perder.

Por Dr. Daniel Cassola

Con alguna excepción como la de Israel, que ya vacunó a más del diez por ciento de su población, en todos los países del mundo hay una gran demanda de vacunas que se está cumpliendo por goteo. Los planes diseñados superaron la capacidad de producción de los proveedores, además de los retrasos que se sufren por imprevistos en lo que es una tarea inédita para la historia de la inmunidad. Es por eso que algunos especialistas comenzaron a pensar qué es lo que pasaría si los planes de vacunación se cumplen a medias o quedan truncos.

“Administrar una sola dosis de las vacunas, sea de Pfizer o Moderna, lo que se denomina inmunidad imperfecta, puede favorecer la propagación de mutaciones y que el coronavirus y sus variantes persistan en el tiempo, porque si una única dosis no confiere inmunidad suficiente los beneficios de la vacunación se pierden y el problema es que se desconoce el grado de inmunidad de una sola inoculación”, sostuvo Fernando García, epidemiólogo y presidente del comité de ética del Instituto Carlos III, una organización pública española.

A su vez Marcos López Hoyos, de la Sociedad Española de Inmunología, considera que “hay que ser muy estricto con los tiempos de la vacunación y la segunda dosis debe administrarse en el margen previsto”. “De no hacerlo así, la efectividad de la vacuna no está asegurada”, agregó. Desde ya ambos especialistas descartan la posibilidad de inmunizar a la población, ante el faltante de producto, con una sola dosis como alguna vez consideró, aunque luego descartó, el gobierno argentino.

Lo que básicamente los preocupa es que una respuesta inmune débil puede ser un estímulo para que el virus mute y se vuelva más agresivo. Hay varios ejemplos alrededor del mundo en la actualidad. Por ejemplo en Manaos, en el Amazonas brasileño, gran parte de la población se había infectado cuando promediaba el año pasado. Sin embargo, ahora se detectó una nueva cepa y los hospitales volvieron a colapsar. Quienes habían desarrollados respuestas contra la primera variante del virus no quedaron protegidos ante la evolución del mismo.

Las mutaciones, además, suelen ser más infecciosas que las versiones originales. Por eso el Reino Unido está en una estricta cuarentena hasta marzo y el gobierno de Sudáfrica solicita por todos los medios posibles que lleguen allí las vacunas para detener una ola de contagio que parece imparable. No hay datos sólidos aún sobre las nuevas mutaciones pero investigadores británicos consideran que la nueva cepa que se propagó allí podría ser un 70 por ciento más contagiosa e incluso también bastante más mortal que la primera. Es por eso que la vacunación hay que hacerla bien, con efectividad porque el virus funciona según la máxima de Nietzsche. Lo que no lo mata lo hace más fuerte.

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