La importancia de donar en el Día Mundial del Donante de Sangre


Por Dr. Daniel Cassola

Llegamos al viernes y se celebra el Día Internacional del Donante de Sangre. La Organización Mundial de la Salud (OMS) designó el 14 de junio como el Día Mundial del Donante de Sangre. La fecha conmemora el nacimiento del patólogo y biólogo austríaco Karl Landsteiner, que descubrió y tipificó los grupos de sangre, lo que le valió un premio Nobel. Además, con la efeméride, la OMS pretende reconocer y agradecer la labor de los donantes de sangre de todo el mundo.

Les recordamos que quienes pueden donar sangre son los siguientes:

– Personas entre 18 y 65 años, que gocen de buena salud y pesen más de 50 kilos.

– Presentar DNI, C.I., Pasaporte u otro documento que acredite su identidad.

– NO estar en ayunas.

Entre una donación y otra deberá pasar por lo menos 8 semanas.

Cada dos minutos, una persona recibe una transfusión de sangre en Argentina, lo que implica una demanda de 1.300.000 donantes al año de los cuales sólo entre el 35 y el 40 por ciento son voluntarios, señalaron los especialistas.

«En Argentina se hacen un millón de transfusiones cada año. Eso significa que necesitamos 1.300.000 donantes por año para satisfacer las necesidades; si del 3 al 5 por ciento la población concurriera a donar dos veces por año se cubriría la necesidad en forma voluntaria», explicó Silvina Kuperman, médica pediatra y jefa del Centro Regional de Hemoterapia del Hospital Garrahan.

Si bien la resolución sanitaria 1508 de 2015 prohibió exigir el aporte de donantes a quienes necesitan una transfusión, en la práctica más de la mitad de ellas se llevan a cabo con la sangre aportada por personas reclutadas por familiares o allegados del enfermo que necesita esa operación.

«Esta situación es en primer lugar un problema para quien está atravesando una situación crítica y tiene que salir a buscar donantes», subrayó Kuperman.

En el mismo sentido, Gabriela Dabusti, presidenta de la Asociación Argentina de Hemoterapia, Inmunohematología y Terapia Celular, destacó la importancia de «migrar hacia el modelo en el que el total de los donantes sean voluntarios».

«El donante voluntario siempre es más seguro que el que viene por reposición, porque lo hace sin la presión de tener un familiar o conocido y más consciente de su situación y sus prácticas; por ejemplo, una persona que tuvo una práctica sexual de riesgo (sin protección) quizás no va a donar voluntariamente, pero si un familiar lo necesita sí», explicó.

En el caso de la Ciudad de Buenos Aires, según datos difundidos por el ministerio de Salud porteño, en el 2018 se hicieron 78 campañas externas de donantes voluntarios de sangre. El resultado: 4500 personas donaron y, más del 40 por ciento lo hizo en forma altruista, es decir, desligados de la reposición.

La Red de Medicina Transfusional del Ministerio de Salud porteño expuso que la cantidad de personas que se acercan a donar va en ascenso. Por ejemplo, en 2015 fueron 2954 los donantes, en el 2016, 3617 y en el 2017, 3905. También aumentó el porcentaje de los que donan sin pensar en que será para un conocido o familiar. Este porcentaje subió del 23,70% en el 2015 al 40,55% el año pasado.

«Gracias a todos los donantes se ha logrado obtener 109.671 componentes sanguíneos, transfundiendo a pacientes que lo requieren para salvar o mejorar su calidad de vida», detallaron los organizadores de las campañas que se extienden por toda la Ciudad.

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