La higiene bucal es clave para prevenir un tipo de cáncer con una alta tasa de mortalidad

Por Dr. Daniel Cassola

El 5 de diciembre se celebra el Día Nacional de la lucha contra el Cáncer Bucal. De acuerdo a datos estadísticos, solo el 15 por ciento de los casos son detectados en etapas tempranas, mientras que el 85 por ciento restante se diagnostican en períodos avanzados. Algunos de ellos son asintomáticos, por lo que la persona no sabe que la padece, por eso es importante controlarse de forma regular.

En Argentina, se estima que hay 3000 casos nuevos por año y mueren entre 800 y 1000 enfermos en el mismo período. Esto significa que mueren aproximadamente dos personas por día por cáncer bucal. El control periódico y el diagnóstico precoz son fundamentales para la curación de esta patología. Se recomienda visitar al odontólogo una vez al año en adultos y dos veces en el caso de los chicos.

La tasa de mortandad para el cáncer de la boca es más alta que la del cáncer cervicouterino, la enfermedad de Hodgkin, el cáncer cerebral, hepático, testicular, renal, de ovario o cutáneo (melanoma maligno). Depende del tiempo de evolución y del tipo de cáncer, por lo que el diagnóstico temprano evita su avance y gravedad.

El consumo de tabaco y alcohol son los factores más frecuentes de riesgo a tener en cuenta. Otros aspectos a considerar son la higiene bucal, el consumo de bebidas y alimentos muy calientes y el trauma crónico sobre la mucosa bucal, como tener dientes con bordes filosos por caries, prótesis desadaptadas o con ganchos que lastimen.

El consumo crónico de agua con alto contenido de arsénico también puede predisponer al cáncer bucal, al igual que inmunodeficiencias e inmunodepresiones (sida y enfermedades congénitas) predisponen a determinados tipos de cáncer.

La edad promedio de aparición del cáncer oral es de 55 años. Al iniciarse en edades más tempranas los hábitos de riesgo, esta enfermedad se empieza a presentar en personas cada vez más jóvenes.

Ante cualquiera de estos síntomas es recomendable visitar al odontólogo:

– Dificultad para masticar o tragar alimentos.

– Bultos o engrosamiento en el cuello, mejillas o mandíbula.

– Una llaga que sangra con facilidad y no cicatriza, en los labios, encías o dentro de la boca.

– Úlceras o heridas que no curan.

– Disfonía.

– Manchas blancas o rojas en las encías, la lengua o dentro de la boca.

– Cambios en la voz.

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