La gente empezó a ajustar su gasto en salud

Por Dr. Daniel Cassola

Tanto la salud como la educación son rubros en los que las economías hogareñas tradicionalmente buscan mantener o mejorar su nivel. Pero la inflación y la recesión parecen ser más fuertes según datos presentados por la consultora Trendcity ayer.

El contexto es por todos conocidos y tiene que ver con las noticias que habitaron los diarios e informativos durante todo el año, o al menos desde la crisis cambiaria de mayo: dólar volátil, acuerdo con el FMI, movilizaciones sindicales, volatilidad cambiaria (a pesar de que la nueva gestión del Banco Central parece haber frenado las corridas), tasas altas, más inflación y riesgo país en alza.

En mediciones anteriores (hace un año, después de las elecciones legislativas en las que triunfó Cambiemos) la inflación, la justicia y la seguridad eran los temas que más preocupaban a la población.

Ahora bien, un año más tarde, las preocupaciones de los argentinos medidas por esta consultora indican que los temas más relevantes son la economía, la inflación y el dólar. Y aparece fuertemente la preocupación de la salud, su deterioro como un posible efecto de la crisis económica.

En concreto, según la medición, la inflación preocupa al 80 por ciento (un 15 por ciento más respecto de la medición anterior), los bajos salarios al 58 por ciento (14 por ciento más) y el dólar al 44 por ciento. Este último indicador no representaba importancia en la medición anterior.

Según el informe, casi 6 de cada 10 argentinos cree que su situación económica actual es regular o mala. La perspectiva a futuro no logra reeditar la ilusión respecto de la economía, Y alcanza el nivel más crítico respecto de las mediciones anteriores. Casi 6 de cada 10 argentinos piensa además que su situación económica en los próximos 6 meses continuará siendo regular o mala.

Con lo cual, un brusco cambio de tendencia afecta el consumo. Tiene lugar una necesidad de alto control sobre los gastos y el consumo familiar: el 95 por ciento de la muestra cree que tendrá que disminuir su consumo durante los próximos 6 meses de alguna categoría, según el estudio.

Las categorías más perjudicadas son las vinculadas al placer o indulgencia (turismo – vacaciones 65 por ciento, salidas y entretenimiento 75 por ciento, indumentaria y calzado 60 por ciento, peluquería 39 por ciento).

Por su parte los bienes durables y reparaciones también sufren el ajuste. Entre las categorías de consumo masivo los alimentos y bebidas serán “víctimas” para el 40 por ciento de los argentinos mientras perfumería e higiene personal para el 24 por ciento según las declaraciones de los encuestados.

Según el estudio, la salud y la educación siempre han sido del grupo de gastos que se tiende a resguardar, sin embargo comienzan incipientemente a rankear dentro del listado de ajustes al bolsillo por su alta incidencia dentro del gasto familiar. ¿Hasta dónde llegará la profundidad de este ajuste? Imposible saberlo, solo se puede decir que mientras continúe la recesión la palabra ajuste continuará presente en la vida de los argentinos.

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