La epidemia del siglo XXI es la obesidad


Por Dr. Daniel Cassola

La obesidad es una enfermedad crónica que se asocia a múltiples complicaciones de salud como enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, hipertensión arterial y cáncer, entre otras.

Las dos principales causas de la obesidad o el sobrepeso son la ingesta de alimentos de alto contenido calórico en porciones muy grandes junto a la falta de actividad física.

Para comenzar a mejorar los altísimos índices de obesidad y sobrepeso hay que impulsar un cambio en el estilo de vida. Por ejemplo, existe evidencia que 10 mil pasos por día en una persona adulta pueden hacer una enorme diferencia en salud. También se debe aprender a gestionar las emociones y el estrés sin utilizar comida.

Cuando una persona no puede sostener un comportamiento saludable en el tiempo, por ejemplo porque no pueden controlar las porciones, se puede recurrir a tratamientos con fármacos.

Para determinar si una persona tiene o no sobrepeso se utiliza el índice de masa corporal (IMC), que se calcula dividiendo el peso en Kg entre el cuadrado de la altura en metros (IMC= peso (Kg)/altura (m2). Si este índice es igual o mayor a 30, se considera que presenta obesidad.

En Argentina, según la Secretaría de Salud de la Nación, el 61.6% de la población tiene exceso de peso y la prevalencia de obesidad pasó a ser de un 14,6% al 25,4% en el año 2018.

Recientemente, siete sociedades científicas locales presentaron un documento consensuado que recomienda los criterios para la indicación de cirugías bariátricas en pacientes con obesidad y síndrome metabólico, en particular en los casos de diabetes tipo 2.

El trabajo fue presentado en el Senado de la Nación bajo el nombre “Consenso Interdisciplinario de Cirugía Bariátrica y Metabólica”, que estipula que los pacientes deben estar bien identificados y seleccionados para poder someterse a una cirugía bariátrica, deben tener un índice de masa corporal mayor a 40 (obesidad mórbida) o entre 35 y 40 (obesos severos), con una o dos enfermedades asociadas.

Además de las cirugías, en nuestro país existen tres fármacos aprobados para el tratamiento crónico de la obesidad, el primer fármaco fue aprobado hace dos décadas; el año pasado se lanzó un inyectable, la liraglutida y este año finalmente se incorporó una tercera opción que es en un mismo comprimido la combinación de naltrexona y bupropión actuando en dos áreas del cerebro: el hipotálamo (centro de control del apetito) y el área mesolímbica (centro regulador del placer y la recompensa) trabaja no solo cuando el paciente come mucho, sino sobre la compulsión.

El nuevo medicamento aprobado por ANMAT este 2019, se vende exclusivamente bajo receta archivada. Las personas tienden a poner foco en medicamentos milagrosos o cirugías salvadoras, por eso es de vital importancia remarcar que ninguna estrategia puede aisladamente ser la solución a la obesidad.

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