La contaminación auditiva nos puede dejar sordos


Por Dr. Daniel Cassola

La contaminación sonora es un problema que afecta en general a las grandes ciudades. En argentina, 8 de cada 10 individuos menciona haber tenido pitidos en los oídos. Si bien el origen de los mismos puede ser diverso y no siempre es constante, los jóvenes son quienes más los sufren.  Según datos de la Organización Mundial de la Salud, alrededor de 466 millones de personas en todo el mundo padecen pérdida de audición discapacitante, y de ellos 34 millones son niños.

Para el año 2050, se calcula que 1 de cada 10 personas sufrirá una pérdida de audición discapacitante. La exposición al ruido en contexto recreativo afecta en su mayoría a los más jóvenes, de entre 12 y 35 años, quienes se encuentran en riesgo de padecer la pérdida de audición debido a los altos decibeles de sonido que se encuentran en las ciudades.

Desde hace ya algunos años la OMS insiste en cuidado del oído y la audición. El objetivo es preservar un sentido tan importante como es la capacidad de oír. Por otro lado se busca detectar lo más tempranamente posible, sobre todo en niños, si existe una pérdida o deficiencia auditiva.

Estos recordatorios parten de una necesidad, que está dada por la cantidad de gente que a nivel mundial padece algún tipo de trastorno. Se trata de más de 360 millones de personas, que a nivel global, tienen alguna deficiencia al oír. Además se estima que entre uno y cuatro de cada mil niños pueden sufrir algún impedimento de estas características.

Hay una serie de causas que pueden llevar a principios de sordera. Las infecciones crónicas, o las enfermedades como el sarampión y la rubéola pueden ser determinantes. También los problemas de peso al nacer, las complicaciones en el embarazo, algunos medicamentos y la exposición a ruidos excesivos pueden afectarnos.

Pero también hay toda una serie de factores que pueden derivar en un cuadro en el que se pierde la audición. Los podríamos denominar factores sociales, aunque claro está que los anteriores también tienen que ver con el contexto social en el que se desarrolla un individuo.

La incidencia de la hipoacusia profunda, es decir sordera, es de aproximadamente 3 cada 1.000 nacidos vivos. En Argentina, la hipoacusia afecta a entre 700 y 2.100 niños al año. La discapacidad auditiva constituye el 18% de las discapacidades en el país, la cual se reparte en un 86,6% de dificultad auditiva y un 13, 4% en sordera. La hipoacusia se genera aproximadamente en un 50% por causas genéticas, un 30% por causas desconocidas, un 10% por casos de meningitis, y el resto por otras causas.

Según la organización, la mitad de la población de entre 12 y 35 años de países con ingresos medios y altos está en riesgo de ver afectada su audición. Esto se debe al uso incorrecto de dispositivos de audio de uso personal, y a la posibilidad de exponerse a sonidos dañinos en lugares de ocio como bares, discotecas, recitales y eventos deportivos.

Por eso hoy es bueno recordar que el cuerpo es uno solo y debemos cuidarlo. En este caso se trata de la audición, el sentido que más está siendo afectado por algunas costumbres que tenemos en el mundo actual.

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