La carrera contra las bacterias

Por Dr. Daniel Cassola

Todos alguna vez en nuestra vida hemos tomado un antibiótico. Pero quizás no sepamos del todo qué son y cómo se deben utilizar.

En primer lugar el objetivo de un antibiótico es detener la actividad de las bacterias. Hay dos tipos principales. Están aquellos que están hechos en base a productos naturales. El más conocido es la penicilina, cuyo origen son los hongos que la fabrican para protegerse del ataque bacteriano. Por otro lado, se han desarrollado antibióticos diseñados íntegramente en laboratorios.

Mediante distintos mecanismos los antibióticos atacan a las bacterias. Les impiden su reproducción, les rompen las paredes de sus células o les dificultan la producción de proteínas para alimentarse.

Ahora bien, las bacterias no se dejan estar. Tienen distintas formas de adaptarse y de sobrevivir a los antibióticos. Una vez que una bacteria desarrolla una forma efectivo de sobrevivir al antibacteriano transmite esa información a su descendencia. Se crea así una nueva bacteria, más resistente.

Un ejemplo posible es la bacteria conocida con la sigla MRSA, también llamada estafilococo dorado. Provoca distintas enfermedades, desde conjuntivitis hasta neumonía que pueden ser mortales. Según estudios recientes uno de cada tres seres humanos es portador de la bacteria. Nuestros sistemas inmunológicos impiden, mientras pueden, que se provoquen enfermedades.

Si se nos permite la metáfora, luego de estos comentarios, lo que se podría plantear es que hay una suerte de guerra entre nosotros y las bacterias. Por un lado tenemos a la ciencia que nos provee de mejores antibióticos. Pero también todos podemos contribuir a que las bacterias no se vuelvan más resistentes.

Para eso hay que ser un buen paciente. En primer lugar, para frenar la resistencia a los medicamentos es importante no utilizar antibióticos en exceso. Nunca debemos auto indicarnos ningún medicamento, pero menos que nunca un antibiótico.

Además es fundamental completar los tratamientos que nos indican. Por más que los síntomas desaparezcan y nos sintamos mejor debemos completar el proceso.

La consigna es ganar la carrera contra las bacterias.

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