La actividad física mejora la salud a cualquier edad

Por Dr. Daniel Cassola

Uno de los objetivos que nos proponemos en este espacio de los lunes que le dedicamos a los temas vinculados con la tercera edad es el de desterrar algunos mitos infundados. Como venimos comentando desde hace semanas hay una serie de ideas que circulan en torno a la figura de los adultos mayores que son perjudiciales.

No hay que pensar al anciano como alguien incapaz, o discapacitado para vivir plenamente. Por eso hoy, queremos sostener la importancia que tiene la actividad física en la tercera edad.

Es falso que no se puede hace actividad física en la tercera edad. Y también es falso que no puede comenzar a hacer algo nuevo alguien que ya está en la adultez. Si por estar ocupado con el trabajo, o con cualquier otra cuestión, un adulto mayor no realizó actividad física regularmente, puede empezar a hacerlo de grande. Solo necesita el acompañamiento adecuado.

El ejercicio físico no solo es posible sino que también es esencial para los adultos mayores. Lo importante es realizar un chequeo médico previo, aumentar el ritmo lentamente y tener continuidad. La natación, las caminatas, la bicicleta o las danzas son opciones muy viables para cualquier edad.

Una vez hecho un electrocardiograma y una medición de riesgo cardíaco, un adulto mayor puede comenzar una rutina de actividad física. La única diferencia con otras etapas de la vida, es la necesidad de una supervisión más estricta por parte de un profesional.

La realización de programas de ejercicios, en forma constante y por periodos prolongados, produce innumerables beneficios en todas las edades.
A continuación enumeramos algunos:

• Menor incidencia de caídas y fracturas óseas, por aumento de la fuerza muscular y coordinación de los movimientos, producto del entrenamiento.

• Retraso en la aparición de osteoporosis, sobre todo en mujeres posmenopáusicas.

• Mejora la depresión, sobre todo en mujeres, con los programas de ejercicios físicos.

• La actividad física cotidiana, constituye uno de los pilares de los programas de prevención de la ateroesclerosis.

• En personas hipertensas, produce una disminución de las cifras de tensión arterial, con una gran mejoría de su cuadro clínico.

• Aumenta el gasto calórico del organismo, contribuyendo a la pérdida de peso y al mantenimiento de la misma.

• Mejora el sueño e induce una sensación de bienestar general.

• Incrementa la capacidad para desarrollar tareas cotidianas y laborales.

Estos son solo algunos de los pros de la actividad física. Es fundamental, en la tercera edad, mantenerse activo, emprender nuevas actividades, conocer nuevas personas. El ejercicio es una manera de alcanzar estos objetivos.

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