Jubilación debería ser sinónimo de felicidad

Por Dr. Daniel Cassola

Hoy es el día del jubilado y para pensar en lo que debería significar serlo basta con analizar la palabra. Jubilación proviene del vocablo jubileo, que condensa al menos dos significados importantes.

En primer lugar tiene connotación religiosa. Jubileo era el año sabático que los creyentes le dedicaban a Dios. Por otra parte, la palabra tiene un origen romano, ya que el júbilo era usado como expresión de alegría y felicidad.

O sea que si nos fijamos puramente en el contenido de la palabra, la jubilación debería ser un período de descanso y alegría.

La historia de las jubilaciones comenzó en 1901, cuando el presupuesto nacional comenzó a incluir una deducción del 5 por ciento del sueldo de los trabajadores públicos para comenzar a generar un fondo de jubilaciones. El 20 de septiembre de 1904, por eso la fecha, se sancionó la primera ley de jubilaciones.

Comienza entonces un periodo de expansión. A partir de 1912, con la inclusión de los trabajadores ferroviarios, empiezan a aportar los trabajadores del sector privado. Quienes se desempeñan en comercios e industrias lo hacen en 1923.

Nosotros, los periodistas, comenzamos a aportar a la Caja Nacional en 1939. Para 1944 prácticamente todos los trabajadores tienen algún tipo de aporte, aunque hay una variedad de sistemas previsionales.

Recién en la década del sesenta se sancionan las leyes para constituir un sistema de jubilaciones unificado. Hacia 1968 queda conformado el Sistema Nacional de Previsión Social.

Los trabajadores jubilados perciben entre el 70 y el 82 por ciento de sus salarios en sus tres mejores años de los últimos diez trabajados. Además esos ingresos se pasan a actualizar por un índice que confecciona por entonces la Secretaría de Seguridad Social.

Pero en los setenta llega la crisis. Aumenta el trabajo en negro y la desocupación, los aportes disminuyen. La degradación del sistema continúa en los 80. El Estado se achica. A finales de los 80 los jubilados están cobrando el 40 por ciento de lo que percibe un trabajador activo.

En los 90 llegan las reformas que impulsa el ministro de Economía Domingo Cavallo. Se reducen los aportes patronales, se crea la ANSES y se implementa el sistema de AFJP. Todo estalla en el 2001.

Recién en 2007 se habilita la posibilidad de quienes aportan en el sistema privado vuelvan al Estado. En 2008 directamente el sistema privado queda abolido y se vuelve al sistema integrado y estatal. De 2015 a hoy se produjo un replanteo del sistema con una “reparación histórica” de la que aún no conocemos el alcance. Tampoco sabemos los alcances definitivos de la fórmula que se modificó a fines de 2017, y que por lo menos en este 2018 determinó un merma en el ingreso de los jubilados.

Para que la jubilación sea un merecido período de descanso (para quien opte por hacerlo) y alegría, les deseamos hoy a todos un feliz día del jubilado.

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