Hay protocolo para que comiencen las clases presenciales

Con burbujas, horarios reducidos y distintas medidas de distanciamiento están dadas las condiciones para que haya clases presenciales en todo el país. Los grupos de riesgo, tanto docentes como alumnos, podrán continuar con la modalidad virtual. Se prevé una combinación de ambos sistemas, el presencial y el remoto, para el inicio del ciclo lectivo.

Por Dr. Daniel Cassola

La Academia Nacional de Medicina y la Sociedad Argentina de Pediatría, entre otras instituciones de salud, sostuvieron un mensaje muy claro en las últimas semanas. Que las escuelas abran no solo tiene que ver con una cuestión educativa, que escapa al propósito de estas instituciones, sino también con razones de salud mental para los chicos. En países donde se realizaron estudios se detectaron una mayor afluencia de adolescentes y niños a consultas por cuadros como angustia, estrés o depresión, todos vinculados al encierro y a la falta de socialización con pares durante las fases más estrictas de la cuarentena.

Es por eso que el Ministerio de Educación de la Nación y las distintas carteras educativas provinciales dispusieron de una serie de lineamientos para la vuelta a las clases. Todavía las cosas no serán como eran antes. Si bien hay una guía general luego depende de cada jurisdicción, y de las posibilidades de cada establecimiento, la organización última del dictado de clases.

En principio una idea central es mantener burbujas cerradas. Esto es evitar que los chicos de distintos cursos se mezclen en la escuela. En primaria se puede incluso sostener a las burbujas con menos docentes mientras que en secundaria los profesores deben estar en contacto con distintos grupos. Sobre la asistencia y el régimen, muchas provincias adoptarán una postura mixta. Algunos días los chicos concurrirán a las aulas y otros recibirán clases de manera virtual. En la Ciudad de Buenos Aires apuntan a que los alumnos concurran todos los días a la escuela durante cuatro horas. Los colegios que tengan régimen de doble turno dividirán al alumnado: algunos irán por la mañana y otros por la tarde.

También hay distintos motivos por los que los chicos pueden estar exceptuados de concurrir a las clases bajo este régimen y mientras dure la pandemia. Si padecen alguna enfermedad de base, como diabetes, EPOC o asma, entre otras, quedan eximidos. Lo mismo sucede si conviven en el mismo hogar con una persona que se encuentra dentro de los grupos de riesgo, o sea mayores de 60 años, embarazadas o quien tenga algún padecimiento crónico.

Obviamente tanto docentes como alumnos pasan a ser considerados esenciales para viajar en el transporte público, del que se espera un aumento en la frecuencia durante los horarios de ingreso y egreso de las escuelas para evitar amontonamientos. Luego dentro de los establecimientos se diseñará un sistema para que haya recreos por turnos, de manera tal que no haya contactos entre grupos y habrá cupos para ingresar en los baños, que deben contar con todos los elementos de higiene necesarios. Las clases de música y de educación física también tendrán protocolos estrictos.

Cuanto más se avanza en la lectura de las medidas más brotan las preguntas. ¿Son aplicables todas estas medidas? ¿Funcionará la organización? ¿Los chicos respetarán las medidas de distanciamiento y prevención? Si se registran contagio en un alumno todo su curso será aislado por diez días. Si lo mismo sucede con un docente todos los cursos con los que tuvo contacto se aislarán por diez días. Y si alguien manifiesta síntomas dentro del establecimiento se prevé la existencia de una zona de aislamiento para que la persona pueda esperar allí la asistencia médica.

Por ahora nada será igual a la vida escolar previa a la pandemia pero tampoco se iniciará el año como en 2020. Todos los chicos que se encuentren saludables concurrirán con más frecuencia a las escuelas. No solo es por la educación sino también por la salud.

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