Hablar de un último esfuerzo sería un error

Pasadas las 19 de hoy el presidente Alberto Fernández anunciará las condiciones de la nueva cuarentena junto a Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicillof. Ayer se produjo un nuevo récord de casos. En vez de ‘último esfuerzo’ se podría considerar que el futuro depara un ‘esfuerzo pendular’.

Por Dr. Daniel Cassola

Lo único certero con la pandemia, si se permite una exageración, es la incertidumbre. El coronavirus emergió en un momento en el que mundo, preocupado por otras crisis económicas y sociales, no estaba preparado para recibirlo. De esta manera, activó una serie de respuestas diferentes y descoordinadas. Cada país optó por su propio camino.

Los modelos más negacionistas de la enfermedad son los que arrojaron los peores resultados. Allí están Estados Unidos y Brasil a la cabeza de las listas de contagios y muertos. Quienes intentaron probar teorías como la ‘inmunidad del rebaño’, tal es el caso del Reino Unido, debieron volver sobre sus pasos y dictaminar cuarentenas tardías.

Incluso hoy el gobierno sueco admitió sus errores en la administración de la pandemia. Suecia es uno de los pocos países del mundo en donde no se ha establecido una cuarentena total en algún momento del año. “Las cifras de muertos de Suecia son terribles y deberían poder haberse evitado”, sostuvo el titular de la Agencia de Salud pública de ese país, Anders Tegnell. Suecia registra más de 5 mil muertos y 60 mil contagios, su tasa de decesos por coronavirus quintuplica a la de sus vecinos, por lo que Finlandia, Noruega y Dinamarca cerraron sus fronteras. Lo único que hizo Suecia para combatir a la pandemia fue dictar un aislamiento para los mayores y establecer una serie de recomendaciones para el resto de la población. Mantuvieron abiertos escuelas, bares y restaurantes, aunque con algunas limitaciones. No funcionó. Hoy se lamentan por la cantidad de muertos.

La incertidumbre también se produce en aquellos países que viven las segundas olas de contagios, como Corea del Sur, Alemania o Irán, que debieron regresar a la imposición de medidas de confinamiento en ciertas regiones para cortar los contagios. Estos rebrotes indican que, hasta que no haya una vacuna y luego esté aplicada en gran parte de la población, el virus va a convivir con nosotros. Reaparecerá cuando el hombre se lo permita, es decir cuando haya descuidos.

Ni siquiera hay tratamientos estipulados científicamente para combatir a la enfermedad. Todo indica que la trasfusión de plasma de personas recuperadas de la enfermedad ayuda en la mayoría de los casos a la recuperación de los pacientes. Al menos, en ningún caso provoca un daño por lo que se puede continuar aplicando hasta que se sepa con certeza cómo o con qué droga tratar al coronavirus.

Por todo esto si hoy el presidente, cuando anuncie el endurecimiento de la cuarentena, habla de un ‘último esfuerzo’ estará incurriendo en un error. Quizás no lo haga y se diga que es un ‘nuevo esfuerzo’ o se busque otra forma de presentarlo. Lo cierto es que ni aquí ni en ningún otro país del mundo se sabe cuándo va a ser el último esfuerzo que nos librará de la enfermedad. Quizás este sea cuando podamos ir a vacunarnos a algún centro de salud.

Si las nuevas medidas de aislamiento estricto se respetan durante los próximos días y dan como resultado el famoso aplanamiento de la curva de casos quizás se pueda volver a realizar algunas aperturas, como los permisos para hacer actividad física o se pueda permitir la apertura de comercios que aún no fueron habilitados. Pero eso depende de un resultado, de la cantidad de casos diarios que informen las autoridades sanitarias. Es más, luego de una mejoría puede suceder que los casos vuelvan a dispararse y por lo tanto haya que volver a restricciones más severas. El esfuerzo puede ser pendular. Pero va a ser continuo y obligatorio. Lo cierto es que hoy todavía no se divisa la línea de llegada.

Nunca es triste la verdad, canta un cantor español, lo que no tiene, como el coronavirus aún, es remedio.

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