Fallecieron dos médicos porteños por Covid-19 mientras esperaban su turno para ser vacunados

El hecho suscitó críticas respecto a las prioridades y la velocidad de la vacunación en la Ciudad de Buenos Aires. El desvío de dosis para compañías de medicina prepaga y la aplicación de la vacuna en profesionales como psicólogos o psicoanalistas son señalados como inconvenientes.

Por Dr. Daniel Cassola

El escándalo del vacunatorio VIP en el Ministerio de Salud de la Nación que terminó con la renuncia de Ginés González García atrajo la atención y dispersó el foco sobre otros problemas que tiene la campaña de vacunación. Hay un factor externo que ahora parece empezar a fluir que es la provisión de vacunas. Y hay otro interno, en el cual la responsabilidad es enteramente local, que tiene que ver con la organización, la distribución y la aplicación de la vacuna. La logística, para resumir todo en una palabra.

A raíz de dos lamentables fallecimientos la eficiencia del operativo en la Ciudad de Buenos Aires está siendo cuestionado.  Ayer se conoció la noticia sobre la muerte de María Rosa Fullone, médica del Hospital Fernández de 56 años de edad, y de Carlos Sereday, médico del Hospital del Quemado de 65 años de edad. Ninguno de los dos había sido vacunado. Sus casos comenzaron a empeorar a fines de febrero por lo que es antes de la llegada de la mayor parte de las vacunas que arribaron al país.

De acuerdo el Monitor Público de Vacunación, la Ciudad ya recibió 221.225 dosis, de las cuales aplicó 157.800. El total de inoculados con la primera aplicación es de 122.195 personas. 35.605 también recibieron la segunda dosis. Hay poco más de 63 mil vacunas que la Ciudad tiene y aún no aplicó. Las dudas entonces están centradas en cómo se distribuyen y aplican las vacunas. La Ciudad pasó de un filtro muy severo en el que solo se podían vacunar los trabajadores del área de terapia intensiva y quienes tomas muestras de Covid-19, a una liberación general dentro del área de salud lo que permitió la vacunación de psicólogos, psicoanalistas y profesionales autónomos. Además no queda claro cómo es que la Ciudad derivó dosis para las empresas de medicina prepaga. ¿Serán de esas 63 mil que todavía no se aplicaron? ¿Hay empresas haciendo stock de las vacunas?

“El 50 por ciento de los trabajadores de salud no están inmunizados. No hay vacunas, no hay primeras dosis para los trabajadores que hemos puesto el cuerpo en la primera línea de la batalla sanitaria, con elementos de seguridad insuficientes y de mala calidad, con protocolos de trabajo ineficientes y con la pérdida de compañeros invaluables que se ha llevado está pandemia”, dijo Héctor Ortiz, trabajador de los hospitales Durand y Pedro de Elizalde, y delegado de ATE. Desde la Asociación de Médicos Municipales se informa un número menor: entre el 20 y el 30 por ciento del personal de salud porteño aún no fue vacunado.

Todas las declaraciones al respecto y los contrapuntos con el gobierno de la provincia de Buenos Aires, donde ya se anunció la vacunación de menores de 60 con enfermedades prevalentes, tienen origen en un déficit que es el de la cantidad de vacunas disponibles. Todavía no hay vacunas para todos. Son escasas y encima el operativo parece lento. Al país llegaron alrededor de 4 millones de vacunas. Se distribuyeron 2 millones 200 mil, se aplicaron 1 millón 357 mil, siempre según los datos oficiales. Por eso caló tan hondo el escándalo del vacunatorio VIP y por eso también llama la atención la falta de velocidad y eficiencia en suelo porteño.

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