Evitar el sufrimiento es un derecho humano

Cuidados paliativos II

Por Dr. Daniel Cassola

La Carta de Praga es un petitorio de la Alianza Mundial de Cuidados Paliativos y el Observatorio de Derechos Humanos que urge a los gobiernos a aliviar el sufrimiento y a reconocer los cuidados paliativos como un derecho humano.

Si bien este tipo de tratamientos suelen asociarse a pacientes con cáncer también valen para otras patologías como problemas cardíacos, tuberculosis, demencia, Sida y Epoc. Más del 85 por ciento de los padecimientos severos, indican los especialistas, se pueden atenuar con medicamentos de ingesta oral. Para que esto sea posible se debe facilitar el acceso a los opiáceos, cuya forma más conocida es la morfina.

Los cuidados paliativos no solo apuntan al cuerpo sino también a acompañar el dolor existencial que acompaña a las enfermedades graves. El criterio actual es que se ofrezcan los tratamientos no solo en los centros de atención sino también a domicilio, lo que facilita que los pacientes puedan estar en su casa y no en los hospitales.

Si bien Argentina es considerada, en esta materia, un país líder en Sudamérica por los equipos con los que cuenta, solo el diez por ciento de la población accede a estos tratamientos. En los últimos 20 años se ha avanzado bastante en esta cuestión pero no lo suficiente. Solo en las grandes ciudades del país hay hospitales que brindan el servicio de cuidados paliativos.

En cuanto a las normas legales, como en otras cuestiones, lo que hay está a medio camino. La Ley 26.742 de Derechos del Paciente, aprobada en 2012, incluye, en su artículo 5º, “el derecho a recibir cuidados paliativos integrales”, pero ese artículo no fue reglamentado. De todos modos, los especialistas consideran que es una normativa más que suficiente para que los pacientes y sus familiares se empoderen y, llegado el caso, exijan los cuidados paliativos.

Los criterios que hoy se manejan internacionalmente apuntan a que los cuidados paliativos se reciban desde las salitas de atención primaria hasta el hogar. De esta manera, se integra a la familia al cuidado del paciente. Por otra parte, está estudiado que es más económico que algún integrante de la familia sea concedido con una licencia laboral para acompañar a su ser querido, que una internación hospitalaria.

En los tramos finales de la vida es cuando más necesitamos de la medicina. Hemos debatido mucho sobre la muerte digna y su legalización. Seguramente sea importante pero de la misma manera, o más aún, debemos hacer hincapié en los cuidados paliativos.

Estos tratamientos, además, nos alejan tanto de lo que se conoce como encarnizamiento terapéutico como del abandono de persona. Es una herramienta fundamental, más económica y más humana. Y por sobre todas las cosas, es un derecho de todos.

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