Especialistas advierten por el aumento de partos prematuros

Los partos prematuros, aquellos que suceden antes de la semana 37 de gestación, son cada vez más frecuentes a nivel mundial como consecuencia del incremento de otras patologías como la obesidad, la diabetes y la hipertensión así como de la concepción en edades muy tempranas o muy avanzadas, aseguraron especialistas en el marco del Día Mundial del Niño Prematuro.

«La Organización Mundial de la Salud ha alertado que la tendencia a la prematurez va en aumento. Aunque no existe un estudio específico acerca de por qué sucede esto, tenemos indicadores que influyen que tienen que ver con el aumento de las patologías como la hipertensión, la diabetes o la obesidad», indicó a Télam el médico neonatólogo Guillermo Colantonio.

Además «existe otro factor que tiene que ver con el aumento de embarazos en las edades extremas, es decir, hay partos de mujeres cada vez más jóvenes y cada vez más grandes, y esto también es un factor de influencia».

El especialista, jefe del servicio de Neonatología en la Maternidad Suizo Argentina, aseguró que «existen algunos mitos y prejuicios en torno a los prematuros que es importante erradicar porque algunos son lo opuesto, como que es ‘conveniente que los bebés no estén en contacto con los padres’; esto es completamente falso. El contacto físico del bebé con su madre es esencial para el desarrollo físico y fisiológico».

Otro mito que Colantonio menciona es «que los bebés prematuros no toman leche materna»: «Esto es falso, la alimentación puede realizarse con leche materna por medio de una sonda que va desde la boca hasta el estómago, ya que no tienen desarrollado el reflejo de succión».

Y añadió que «la alimentación por sonda permite estimular la maduración y la movilidad del intestino del prematuro mientras permanece en internación por lo cual es altamente recomendable».

«También existe otro prejuicio erróneo acerca de que todo bebé prematuro tendrá complicaciones en su desarrollo cognitivo, neurológico o motor. Esto no es necesariamente así, dependerá de los cuidados especiales proporcionado durante sus primeros días de vida, y el seguimiento posterior», añadió.

En este sentido, este año el Ministerio de Salud de la Nación y Unicef realizaron una campaña durante la semana del prematuro que se desarrolló los primeros días de octubre centrada en la prevención de la ceguera por retinopatía del prematuro (ROP), una de las posibles complicaciones de los nacidos antes de las 37 semanas.

«La retinopatía del prematuro es la primera causa de ceguera infantil en nuestro país y, si bien la prevención no es efectiva en el ciento por ciento de los casos, las estadísticas indican que detectada a tiempo la enfermedad puede tratarse y evitar el desprendimiento de retina», detalló la médica Lidia Galina, del servicio de neonatología del hospital pediátrico Garrahan.

La especialista informo que este hospital de referencia atienden por ROP a unos 800 niños y niñas al año: el 10 por ciento se trata de casos severos, una quinta parte son inusuales y muchos evitables».

«Cuanto menor es la edad gestacional es mayor el riesgo de sufrir ROP y por eso es muy importante que todos los padres de prematuros sepan que sus hijos deben realizarse controles con fondo de ojo, que es un estudio simple, para detectar esta enfermedad», resaltó por su parte la pediatra Gabriela Bauer, quien fue la coordinadora de la Semana del Prematuro en el hospital.

Otra complicación habitual de los bebés prematuros tiene que ver con el tema pulmonar: «es muy común que al nacer presente displasia broncopulmonar, la cual provoca dificultades para respirar, requiriendo ayuda para asegurar niveles adecuados de oxígeno», detalló Colantonio.

Y añadió que «también tienen un mayor riesgo de padecer infecciones respiratorias agudas bajas (IRAB) y dificultades cardiovasculares».

Finalmente, el neonatólogo indicó que «el último gran mito es que no se puede prevenir». «Esto no es así: en muchos casos los controles prenatales permiten detectar factores de riesgo o las condiciones que pueden generar complicaciones», sostuvo.

Pesar a la madre, medir el contorno de la panza, controlarle la presión arterial y examinar los latidos del bebé son algunas de las prácticas sistemáticas habituales.

En cuanto a exámenes de laboratorio, los controles incluyen análisis de sangre, orina y otros para detectar infecciones como chagas, sífilis, VIH, toxoplasmosis, hepatitis B e infecciones vaginales y urinarias.

Entre las recomendaciones del equipo médico, la embarazada también debe realizar una visita al dentista y aplicarse una serie de vacunas –antigripal, triple bacteriana acelular y doble adultos–, además de tomar vitaminas, hierro, ácido fólico y otros complementos.

Durante los controles los médicos aconsejan además sobre alimentación, cómo reconocer una situación de emergencia como pérdida de sangre o líquido por la vagina, dolor de cabeza persistente, mareos o visión borrosa, vientre duro y con dolor, fiebre alta (más de 38°), ausencia de movimientos del bebé luego del quinto mes, golpes o caídas, entre otras circunstancias a atender.

Otras situaciones que pueden aumentar el riesgo son haber tenido otros partos prematuros previos, contracciones antes de tiempo, pérdida de sangre después del quinto mes de embarazo, infecciones urinarias, vaginales u odontológicas.

En Argentina, el porcentaje de bebés prematuros representa el 8 por ciento de los nacimientos y es la principal causa de mortalidad infantil.

Fuente: Télam

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