Es probable que todo siga igual en el AMBA mientras se prevé endurecimiento en las provincias más afectadas

Mientras los especialistas coinciden que en la ciudad y el conurbano la curva de contagios está “amesetada”, los casos si disparan en distintas provincias. Crítica situación en Jujuy y en Río Negro. Tensión con Rodríguez Larreta, que planea continuar con su política de aperturas.

Por Dr. Daniel Cassola

Los récords negativos se siguen superando. Ayer por primera vez los casos positivos superaron los 10 mil en un día. Da la impresión que el número dependerá de la cantidad de tests que se puedan hacer. Cuántos más haya, más positivos habrá al final del día. En ese sentido, el contagio está completamente fuera de control donde hay circulación comunitaria, que a esta altura es en prácticamente todos los centros urbanos importantes del país.

Lo que no está fuera de control, y tranquiliza tanto a los asesores infectólogos como a los gobernantes, es el sistema sanitario. La tasa de ocupación de camas en general, y de terapia intensiva en particular se mantiene en prácticamente todo el país dentro de un nivel razonable y aceptable. Todavía hay margen para atender a más gente sin que se produzca un colapso.

“El tema es la expansión: antes el gran problema era AMBA y eso cambió por completo. Hay dificultades muy serias en Jujuy y en el Alto Valle de Río Negro. Antes, el 97 por ciento de los casos del país eran del AMBA. Ayer, de los 10.550 casos, tuvimos un 25 por ciento que se dieron en distintas provincias”, explicó el médico infectólogo y asesor presidencial Tomás Orduna. En otras palabras, en el AMBA estamos mal pero estables mientras preocupan seriamente los focos dónde el sistema sanitario está en colapso o al borde. En cuanto a las próximas medidas, ya que esta fase de la cuarentena vence el domingo próximo, Orduna señaló que en el AMBA “no creo que se vaya hacia atrás pero tampoco hacia adelante”, mientras que en las provincias se continuará utilizando el “ida y vuelta”.

Si bien mantienen el diálogo tripartito y la compostura, esta semana quizás haya sido la de mayor distancia entre el jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta y el oficialismo. En primer lugar el Ministerio de Educación vetó el protocolo de sus pares porteños para que chicos sin conectividad puedan concurrir a las escuelas. ¿Allí hay preocupación por algunos aspectos técnicos o una puja política? ¿O las dos cosas? De cualquier manera es la primera medida formal en la que se advierte una discrepancia.

En cuanto a las declaraciones y supuestas intenciones, las diferencias continúan. El gobierno de Rodríguez Larreta planea continuar con las aperturas. Con efecto más simbólico que real se anunció el permiso para volver a practicar surf y bádminton, mientras se planea habilitar bares y restaurantes para que den servicio al aire libre, tal como sucede en algunos municipios gobernados por Juntos por el Cambio, como por ejemplo San Isidro. Del otro lado, el viceministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, sostuvo que “lo más sano es no reabrir más actividades” para evitar “tensionar el sistema de salud local”.

A la espera de la vacuna, para la que faltan meses, y de un pico y el comienzo de una baja de los contagios que todavía no se produce una semana más en pandemia y cuarentena se aproxima a su fin. El balance de estos días no es positivo, con récords de contagios y muertes. Mientras tanto la paciencia social parece cada vez más exigua.

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