Es fundamental seguir con los tratamientos que indican los médicos

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La prevención de los factores de riesgo, entre los que se encuentran la obesidad y el sedentarismo, son claves para disminuir la mortalidad por enfermedad cardiovascular.

Por Dr. Daniel Cassola

Dentro de las causas de muerte más frecuentes en todo el mundo, las enfermedades cardiovasculares tienen un papel destacado. Se calcula que alrededor del 30 por ciento de todos los decesos a nivel mundial tiene relación con alguna de estas patologías.

Ante tal situación, la Organización Mundial de la Salud fijó como objetivo reducir en un 25 por ciento la mortalidad por enfermedad cardiovascular para el año 2025.

Para lograr el objetivo los especialistas plantean una lucha que se debe dar en dos frentes. El primero es muy conocido para los oyentes habituales de nuestro programa.

Tiene que ver con los factores de riesgo y la prevención. Los factores principales que determinan la enfermedad cardiovascular son el sobrepeso, el colesterol elevado, el sedentarismo, el tabaquismo y la falta de control de la presión arterial.

Dentro de este conjunto de factores hay tendencias auspiciosas y otras que no lo son tanto. Por un lado existe una baja real en el consumo de tabaco y la exposición al humo, a partir de la existencia de lugares libres de humo.

Por otro lado, durante lo que va del siglo XXI se registra un aumento inédito del sobrepeso y la obesidad. Es un fenómeno global que también tiene su correlato en Argentina. Para hacer prevención, lo que debemos hacer entonces es no fumar, realizar ejercicio, controlar la presión y el colesterol, y mantenernos en un peso adecuado.

Pero hay otra cuestión fundamental que está generando preocupación dentro del ámbito médico. Actualmente se considera que la falta de adherencia de los pacientes a los tratamientos farmacológicos es un obstáculo para la reducción de la mortalidad.

Está probado que luego de un evento cardíaco, como puede ser un infarto, si se sigue el tratamiento adecuado la vida se puede prolongar por décadas.

Ahora bien, según estudios al respecto, la mitad de los pacientes que han sufrido un infarto abandonan el tratamiento farmacológico a los seis meses de haber iniciado.

El problema tiene muchos factores. Uno de ellos es el económico. A pesar de la implementación de planes de medicamentos gratuitos, todavía hay sectores de la población que no tienen un acceso completo. Así lo sostiene la Sociedad Argentina de Cardiología.

En conclusión, para poder disminuir la mortalidad cardiovascular, hay una parte que nos compete a todos, que tiene que ver con la prevención, las conductas saludables y la disciplina para seguir los tratamientos que nos indican.

Pero hay otra cuestión que debe garantizar el Estado, y tiene que ver con la posibilidad material de acceder a los tratamientos.

Solo si cumplimos con las dos partes vamos a poder lograr los objetivos propuestos.

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