En un mes podría saturarse el sistema de salud bonaerense


Es el cálculo que manejan en el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires con el ritmo actual de contagios de coronavirus. El plan para sostener a las clínicas privadas y así reforzar el sistema.

Por Dr. Daniel Cassola

Para que los casos positivos por coronavirus comiencen a bajar primero tienen que dejar de subir, cosa que no ha sucedido en ningún momento desde que comenzó la pandemia en Argentina en marzo. Si bien recién en los últimos días se registran saltos importantes en el volumen de contagios la tendencia general es una tendencia muy paulatina hacia arriba. Lo que cambió es la cantidad. Cuando los casos eran 50 por día y al cabo de una semana ya el número rondaba los 60 o 70 no parecía haber razón para la alarma, pero ahora que de 900 se pasa a 1100 y de allí se podría llegar a 2000 por jornada prontamente, el problema cambió su dimensión. Se trata, prácticamente, de una cuestión de escala.

Según informó hoy el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires, el sistema sanitario cuenta con “cerca de 20.000 camas hospitalarias con una ocupación de 40% y 4.700 camas de terapia intensiva con ocupación del 40%». “Si nos quedamos como estamos, en 30 o 40 días se pueden terminar las camas de terapia intensiva», advirtió Enio García, jefe de asesores del Ministerio.

De los más de mil casos por día que se reportan en los últimos días prácticamente se los dividen en mitades entre la Ciudad y la provincia. Poco más de 500 contagios al día para cada distrito. “Si proyectamos sin intervenir en el escenario actual y sin fortalecer el aislamiento nos da que entre 30 y 40 días estaríamos cerca de saturación del sistema. Tenemos 500 casos por día, si seguimos así pronto tendremos 1.000, luego 2.000, y se satura el sistema», agregó García.

La pandemia deja con pocas opciones en la caja de herramientas para quienes tiene que proyectar cómo combatir los contagios. En Europa los casos disminuyeron, pero muy lentamente y a partir de un proceso que se inició con una cuarentena muy dura en marzo, cuando la enfermedad ya se había propagado. Aquí el aislamiento temprano disminuyó notablemente el contagio pero no lo evitó por completo. Y ahora que hay más casos, por el agotamiento económico y social las actividades que se desarrollan con cada vez más. En adición, se aproxima el invierno que es cuando las enfermedades respiratorias se propagan con mayor facilidad. No se sabe a ciencia cierta cómo la temperatura favorece o no al virus, ya que hay informaciones contradictorias entre sí, pero tampoco se descarta que pueda ser un factor de más contagios.

Endurecer y estirar la cuarentena es una opción, y el gobierno provincial lo manifestó en más de una oportunidad, pero eso no depende exclusivamente del gobernador Axel Kicillof y su gabinete, ya que debe coordinarse con la Nación y la Ciudad. Por lo pronto, se dispuso un plan para reforzar a las clínicas privadas y así apuntalar al sistema en caso de saturación. “No podemos permitir que las clínicas empiecen a fundirse y cerrarse en un momento donde necesitamos más camas”, señaló Kicillof. “Las clínicas privadas empezaron a extinguirse y quebrar por la falta de concurrencia y la caída de las prestaciones. No podemos darnos el lujo de que en plena pandemia se empiecen a caer los sanatorios”, añadió.

En conjunto con las entidades ACLIBA y FECLIBA, que representan al sector, se puso en marcha un plan para conseguir la “sustentabilidad” de las clínicas. “La propuesta de IOMA para la sustentabilidad de las clínicas y sanatorios llega a más de 190 establecimientos que representa más 1500 camas de alta complejidad”, sostuvo el ministro de Salud Daniel Gollán. La iniciativa consiste en una recomposición arancelaria y de la disposición de una línea de crédito a pagar en 12 cuotas sin interés.

Las próximas novedades seguramente estarán determinadas por el número de contagio y su tendencia. Si el alza continúa es esperable que surjan nuevas restricciones y, a la vez, más refuerzos para el sistema sanitario. Si esto se revierte y se sostiene una baja en el tiempo, habrá pasado el pico, habrá pasado lo peor. La idea es que el sistema sanitario bonaerense pueda aguantar hasta ese momento.

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