En el auto, ni cigarrillos ni alcohol

Fumar auto II

Por Dr. Daniel Cassola

Miles de argentinos por año mueren en accidentes de tránsito tanto en rutas como en ciudades. La accidentología vial es realmente un flagelo sanitario. Por ejemplo, entre 1997 y 2008, murieron poco más de 46 mil argentinos por accidentes de tránsito. Muchos más son los que quedan discapacitados o los que requirieron asistencia en algún efector de salud por esta causa.

Fumar dentro de un automóvil es sumamente peligroso. Más allá de la concentración que pueden tener las sustancias cancerígenas del cigarrillo en un ambiente tan cerrado como el de un auto, el fumar provoca distracciones. A quien fuma se le puede caer el cigarrillo o sufrir irritación en los ojos por el humo o quemarse los dedos de la mano, y de esta manera se puede iniciar un accidente de tránsito. Podemos dar un ejemplo exagerado. ¿Usted conduciría con una bengala encendida dentro de su auto? Bueno, creemos que no hay tanta diferencia entre una bengala y un cigarrillo.

Otro factor clave en la generación de accidentes de tránsito es el consumo de alcohol. Como todos sabemos el alcohol deprime y afecta al sistema nervioso central. Ya con muy poco consumo de cualquier bebida alcohólica un conductor sufre alteraciones en el movimiento de los ojos (lo que le dificulta seguir a objetos en movimiento) y pierde capacidad de reacción. Además, el alcohol induce a un sentimiento de euforia y desinhibición y, por lo tanto, a la pérdida del juicio.

Hoy el mínimo permitido para conducir es de 0,5 gramos de alcohol en sangre. Las alteraciones que describimos se producen ya con esa pequeña concentración y se profundizan si la ingesta alcohólica es mayor.

En este contexto, desde varios sectores políticos se está pidiendo que se promulguen leyes para que haya tolerancia cero con el consumo de alcohol a la hora de conducir. Incluso puede servir como medida disuasiva. Al no cumplirse con la ley de ambientes libres de humo se facilita la iniciación de los jóvenes y se facilita el consumo. El mismo razonamiento lo podemos aplicar para el tema del alcohol. Al no estar totalmente prohibido el consumo, hay resquicios para que los conductores beban, aunque sea moderadamente.

Una política fuerte y planificada contra los accidentes de tránsito sería, por la mortalidad y la cantidad de heridos, realmente una política de salud importante para el país.

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