Elogio de la prudencia

Por Dr. Daniel Cassola

Vivimos en tiempos de comunicaciones violentas. Las redes sociales alimentan las exageraciones, los exabruptos y los insultos. Algunos hablan de la era de la “posverdad”, en donde lo que importa ya no es el valor de lo que se dice sino la potencia con la que se hace.

No importa si algo es cierto o no, sino cuán alto se lo dice, el volumen y la impostura de la voz con la que se lo grita. Son muchos los medios de comunicación que trabajan en modo red social. Las informaciones no se chequean sino que se lanzan al aire todo tipo de especulaciones, hipótesis y elucubraciones.

Tanto del menor tema como de los asuntos cruciales se hace un debate a muerte, en el que solo es posible sostener a rajatabla una u otra posición. Conmigo o en contra mío, sin medias tintas. No importa si el tema es quién debe ser el 9 de la selección de fútbol, la campaña electoral o la desaparición de Santiago Maldonado. El tono parece ser el mismo para todo.

Hay un valor caído en desgracia en todo este frenesí de verborragia descontrolada. Es la prudencia. Antes de cualquier definición es importante señalar que la prudencia es una virtud.

Es prudente quien se comunica con los demás con un lenguaje claro, cauteloso y cuidado. También es prudente quien actúa de forma justa, adecuada y con moderación. Por último es prudente quien obra con precaución para evitar daños a terceros.

Ayer buzos de Prefectura Naval, por orden del juez Gustavo Lleral, que lleva la causa por la desaparición de Santiago Maldonado, encontraron un cuerpo en el Río Chubut, a 300 metros de dónde fue ubicado por última vez Maldonado durante un operativo de represión de Gendarmería.

Todavía no hay información oficial más allá de esto. Hay prestigiosos profesionales trabajando en el caso, como son los que integran el Equipo Argentino de Antropología Forense. El cuerpo encontrado será trasladado a Buenos Aires y se proyecta realizar una pesquisa sobre él en el que actúen todas las partes involucradas en el caso y el equipo de Medicina Forense de la Corte Suprema Justicia de la Nación. De esta manera se evitarían impugnaciones a futuro.

En estos casos ser prudentes es esperar a que los especialistas hagan sus trabajos. Las especulaciones y los comentarios desafortunados no contribuyen. Hay familiares y amigos de la víctima de por medio que deben estar atravesando un verdadero calvario.

En estos casos, como en muchos otros, ser prudentes es la mejor opción.

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