Elecciones fraudulentas, represión y muertos en las calles

Por Dr. Daniel Cassola

El 5 de marzo de 2013 murió el entonces presidente venezolano Hugo Chávez. En abril se celebraron elecciones y venció el actual mandatario Nicolás Maduro por muy poco. Le ganó al opositor Henrique Capriles por 200 mil votos, 50,5 a 49,5 por ciento. La baja en el precio internacional del petróleo ya había empezado a minar la economía venezolana, que importa la mayor parte de los bienes que consume, y que tiene en el crudo a su única exportación de peso.

En 2015 el oficialismo perdió las elecciones legislativas, lo que provocó que en enero de 2016 asuma en la Asamblea Nacional (el parlamento) una mayoría opositora. Desde entonces el sistema institucional venezolano parece roto. El gobierno de Maduro se apoya en leyes excepcionales y en el Tribunal Supremo de Justicia, que aún le responde, para poder aprobar las leyes que necesita. En este momento no hay canales de diálogo oficiales entre oficialistas y opositores.

Al perfil institucional se le suman los rasgos autoritarios. El principal apoyo de Maduro son las Fuerzas Armadas, que no solo le permanecen a su favor sino que sus cuadros ocupan varios de los cargos más importantes del gobierno venezolano. Por otra parte, se ha desarrollado una suerte de escuadrón urbano anti protestas que parece una fuerza parapolicial.

Son los responsables de la mayor parte de los más de 150 muertos que en este 2017 se ha cargado la represión en el país caribeño. Andan en pequeñas motos, están fuertemente armados y no visten ningún tipo de uniforme oficial. Aparecen cuando hay protestas masivas o saqueos, ya que la escasez de alimentos y medicamentos, entre otros productos básicos, es cotidiana.

Las últimas noticias en torno a Venezuela giran alrededor de la elección para intentar reformar la Constitución que llevó adelante el domingo pasado el gobierno de Maduro, en la que buscaba debilitar al parlamento en favor de las comunas, de manera tal de garantizar su poder político. El gobierno se atribuyó el triunfo pero la empresa británica que proveyó las máquinas para el comicio (Smartmatic) indicó que los resultados fueron inflados por el oficialismo.

A raíz de estas denuncias el contexto internacional se cierra sobre el presidente Maduro. Ayer el presidente de Argentina Mauricio Macri anunció que intentará la expulsión de Venezuela del Mercosur. Hoy el Vaticano sugirió que se debería volver atrás con el proceso electoral del pasado fin de semana, en lo que es la primera declaración oficial de la Iglesia Católica contra el gobierno venezolano. Del liderazgo regional de Hugo Chávez, hoy Maduro solo conserva el tibio apoyo de un par de naciones.

En los últimos tiempos cientos de miles de venezolanos han emigrado. El sistema institucional no funciona ni se ejerce la división de poderes. El gobierno se sostiene solo mediante el apoyo del Ejército y practica la represión ilegal en las calles. Algunos de los principales opositores al régimen están presos. Y, finalmente, se han manipulado las elecciones.

Venezuela no conserva ningún rasgo democrático que impida decir que su gobierno ha adquirido la forma de una dictadura.

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