El narcotráfico se metió de lleno en la campaña

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Martín Lanatta, condenado por el triple crimen vinculó a Aníbal Fernández con el tráfico de efedrina.

Por Dr. Daniel Cassola

Por el gran impacto mediático de la denuncia realizada por el periodista Jorge Lanata el domingo, sobre el supuesto vínculo entre Aníbal Fernández, el tráfico de efedrina y el triple crimen de General Rodríguez, el tema del momento, es una vez más el narcotráfico.

Quizás la denuncia hecha en un programa de televisión no sea la manera ideal de tratar un tema tan sensible, pero aunque sea sirve para que el tema cobre notoriedad.

Hay una primera cuestión que es necesario afirmar, y que ya no es una sensación sino una realidad. El narcotráfico ha avanzado en los últimos años en Argentina.

Se puede tomar cualquier punto en el pasado, sea hace 30, 20 o 10 años. Hoy hay mayor consumo y tráfico que entonces. Los operativos que desbaratan bandas de narcotraficantes son cada vez más espectaculares porque el tráfico es cada vez más espectacular.

Hace unos pocos días hablamos sobre el tema con el ex ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Claudio Mate. Nos aportó un dato más: hace 25 años solo el 6 por ciento sabía dónde se vendía droga. Hoy esa cifra es superior al 30 por ciento. O sea, cada vez más gente percibe y sabe concretamente donde se vende droga en su barrio.

También podemos agregar una serie de datos interesantes que rescata el candidato a diputado nacional por la Coalición Cívica, Hernán Reyes, en un artículo publicado ayer en un medio porteño.

Según datos judiciales entre 1999 y 2010 se importaron 55.900 kilos de efedrina, mientras que con solo 156 kilos por años alcanza para abastecer a la producción farmacéutica local.

Esta información consta en la causa en la que está procesado por este tema José Granero, ex titular de la Sedronar.

Justamente la Sedronar publicó un informe en el que se informaba que entre los años 2000 y 2006 se había detectado la existencia de 80 laboratorios vinculados a la producción de estupefacientes con hojas de coca.

Estos datos son congruentes con el informe de Naciones Unidas de 2013 que ubican a la Argentina como el tercer exportador mundial de cocaína.

Las consecuencias más superficiales del fenómeno se ven en la calle. Solo quien aparta la mirada evita ver a los jóvenes presos de la adicción al paco. En zonas conflictivas como el Bajo Flores o el Gran Rosario se han multiplicado los asesinatos.

El avance del narcotráfico, en estas condiciones, es innegable. Como dice el dicho, no hay peor ciego que el que no quiere ver.

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