El legado de Favaloro resiste el tiempo


Por Dr. Daniel Cassola

Un día como hoy, 12 de julio de 1923 nacía el doctor René Favaloro y no queríamos dejar pasar la oportunidad de recordar a este gran hombre y médico argentino.

Favaloro cursó estudios de medicina en la Universidad de La Plata, y ya en el tercer año de la carrera comenzó a trabajar en el Hospital Policlínico de esa misma ciudad. Allí realizó su residencia. Incluso vivió en el hospital durante dos años. El Policlínico recibía los casos más complejos de toda la provincia de Buenos Aires, y a partir de esa experiencia Favaloro desarrolló su interés por las intervenciones cardiovasculares.

Una vez concluida su formación se fue a trabajar junto a su hermano, también médico, al pueblo de Jacinto Arauz en La Pampa. Allí se desempeñaron como médicos rurales. Durante los años que permanecieron allí fundaron un centro asistencial, lograron hacer desaparecer la mortalidad infantil y la cantidad de infecciones en los partos, crearon un banco de donantes de sangre y organizaron charlas comunitarias en las que enseñaban a prevenir enfermedades.

Mientras tanto, Favaloro continuaba leyendo y publicando artículos médicos y concurría periódicamente a cursos de formación en La Plata. A través de los vínculos que tejió en estas actividades consiguió un puesto en la prestigiosa Cleveland Clinic en Estados Unidos.

Allí en 1967 comenzó a desarrollar la técnica para utilizar la vena safena en la cirugía coronaria. La estandarización de esta técnica se popularizó con el nombre de by pass y fue quizás el mayor logro de su carrera profesional.

En los años setenta volvió al país, creo la fundación que lleva su nombre y realizó cientos de cirugías en el Sanatorio Güemes. Con los años su fundación fue creciendo. Primero incorporó laboratorios para investigación, luego un centro editor de publicaciones médicas y por último inauguró la Universidad Favaloro en 1998.

La crisis del año 2000 lo encontró agobiado por las deudas que distintas obras sociales, principalmente el PAMI, mantenían con la Fundación.

En su carta de despedida Favaloro resume en pocas palabras los problemas que lo oprimían:

“Quizá el pecado capital que he cometido, aquí en mi país, fue expresar siempre en voz alta mis sentimientos, mis críticas, insisto, en esta sociedad del privilegio, donde unos pocos gozan hasta el hartazgo, mientras la mayoría vive en la miseria y la desesperación. Todo esto no se perdona, por el contrario se castiga.

El cirujano vive con la muerte, es su compañera inseparable, con ella me voy de la mano. En estos días he mandado cartas desesperadas a entidades nacionales, provinciales, empresarios, sin recibir respuesta.

En la Fundación ha comenzado a actuar un comité de crisis con asesoramiento externo. Ayer empezaron a producirse las primeras cesantías. Algunos, pocos, han sido colaboradores fieles y dedicados. El lunes no podría dar la cara”.

El 29 de julio de 2000, ante la falta de respuestas por los problemas económicos que acarreaba su fundación, el creador del by pass decidió pegarse un tiro en el corazón.

Fue, sin dudas, por su capacidad y su honestidad, un ejemplo y un orgullo para todos los argentinos.

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