El haber jubilatorio debería estar por encima de la línea de la pobreza

Por Dr. Daniel Cassola

En una noticia hay muchos temas contenidos. Hoy la Corte Suprema falló a favor de un jubilado de apellido Blanco que llevaba adelante un reclamo por la manera en la que se calculaba su jubilación.

En un marco inflacionario como el que tiene Argentina desde que estalló el modelo de la convertibilidad la discusión está centrada en cómo se actualizan los haberes jubilatorios con el paso del tiempo.

Lo que falló la Corte hoy es que corresponde la actualización mediante un índice más favorable a los jubilados que el que se utiliza en la actualidad. Por lo tanto se considera que la Anses le debe al señor Blanco una suma considerable de dinero.

Como siempre ocurre con las jubilaciones hay cientos de miles de casos que están en la misma situación, por lo que se supone que el caso Blanco se aplicará como doctrina a partir de este momento.

Pero como la Corte decide solo sobre la constitucionalidad de una medida la solución al problema está abierta. Los jueces determinaron que la actualización por el índice que se utiliza en la actualidad es inconstitucional. E instó al Poder Legislativo, según lo que corresponde por la división de poderes vigente, a que elabore un modo constitucional de determinar las jubilaciones.

Es probable que el año próximo o el otro, con un nuevo gobierno o con el presidente actual relecto, el cálculo de las jubilaciones vuelva a ser tema de debate. En primer lugar, la jubilación debería garantizar una vida digna, debería permitir que los que la percibe le escapen a la pobreza.

Los trabajadores pasivos tienen derecho a vivir con dignidad y a que sus necesidades básicas estén satisfechas. Para ello hay que garantizar un ingreso acorde.

Es muy difícil para una persona que supera los 65 años conseguir un trabajo, si es que tiene la salud para continuar trabajando. O sea, la jubilación no puede ser una condena obligatoria a la pobreza.

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