El gobierno analiza nuevas restricciones para frenar el rebrote

En las últimas dos semanas aumentaron los casos prácticamente en todo el país. En distintos balnearios bonaerenses se vieron escenas de aglomeración y desborde. “Si no nos cuidamos hay riesgo de que todo vuelva a paralizarse”, advirtió hoy el presidente Alberto Fernández.

Por Dr. Daniel Cassola

Todos los datos que arrojan los indicadores sanitarios que miden los contagios señalan que Argentina va camino, más que a un rebrote, a una segunda ola de contagios. En las últimas dos semanas se registró un aumento del 2,1 por ciento de los casos a nivel nacional. La misma tendencia fue de 4,7 por ciento en la Ciudad de Buenos Aires y 3,4 por ciento en la provincia. A este ritmo en breve se volverá a hablar de cuántas camas de terapia intensiva hay disponibles y demás cuestiones que ocuparon la agenda durante la peor parte de la pandemia.

Los cálculos del gobierno indican que a este ritmo en dos meses colapsa el sistema de salud. Para fines de febrero o principios de marzo, ese sería el momento, la vacunación por más veloz y eficiente que sea no alcanzaría a contrarrestar la propagación del contagio. En principio lo que analiza el gobierno con sus asesores es que el vector más fuerte de contagio está en el grupo de entre 18 y 30 años de edad, los jóvenes que presentan síntomas leves o son asintomáticos. Son los que menos se cuidan y esparcen el virus a otros segmentos de la población.

Por ello es que en la Casa Rosada se evalúan distintas medidas. La primera es un mayor control en plazas y playas, donde recientemente se vieron celebraciones masivas, aglomeraciones y hasta tumultos y peleas. Para eso se desplegaría más policía en esos lugares. La segunda medida que se está considerando es la de establecer un ‘toque de queda sanitario’ para restringir las salidas nocturnas. O sea que de noche solo se podría salir para trabajar a costa de pagar una multa. Esto no es nada nuevo ya que lo implementaron varios países europeos. Aquí quienes perderían nuevamente son los locales gastronómicos que verían a su clientela imposibilitada a concurrir.

El tercer escenario es el más lejano e improbable aunque no está del todo descartado. Sería volver a una cuarentena estricta, como también ha sucedido en otros lugares del mundo. Aquí la pregunta es quien puede aguantar esa situación después de un año económicamente horrendo. Y también sobrevuela la sensación que cada vez menos gente está dispuesta a cumplir con restricciones, protocolos y cuarentenas. Una medida que no se cumple no sirve para nada y es imposible que haya un agente de seguridad por cada individuo que decida no respetar las medidas.

Por lo pronto se esperan algunas definiciones antes que termine la semana, sobre todo para ver cómo sigue la temporada. En los últimos días se detectaron muchos casos en Mar del Plata y todo el partido de la Costa, a pesar de que la temporada no es la de otros años, con una ocupación hotelera mucho menor. Quizás luego del fin de semana largo de Año Nuevo las aguas se aquieten. Recién alrededor del diez de enero se podrán medir las consecuencias de las reuniones y festejos de estos días pasados.

Mientras tanto la campaña de vacunación avanza pero a un ritmo tal que para hablar de inmunidad colectiva todavía falta muchísimo. Se aplicaron ya poco más del diez por ciento de las 300 mil vacunas Sputnik V, mientras se espera la llegada de nuevos cargamentos para las próximas semanas. A la hora de prevenir o no la segunda ola la vacuna prácticamente no cuenta. No va a llegar lo suficientemente rápido. Todo dependerá del humor social y lo que decida y pueda hacer el gobierno.

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