El Estado no funciona para prevenir femicidios como el de Úrsula

Úrsula Bahillo, de 18 años, fue asesinada por su ex pareja, el policía Matías Ezequiel Martínez el lunes. El hombre ya había sido denunciado y tenía una restricción perimetral que violaba asiduamente. En el año se registran 44 femicidios en 41 días.

Por Dr. Daniel Cassola

La historia de Úrsula Bahillo no es excepcional ni se trata de un relato nunca antes leído o escuchado sobre la violencia que sufren las mujeres. Lo peor del caso quizás sea su carácter común, la frecuencia con la que este tipo de hechos suceden. Bahillo, de 18 años, había sostenido una relación sentimental con Matías Ezequiel Martínez que no llegó a buen puerto. Se separaron. Por la conducta violenta del policía, que estaba con licencia psiquiátrica cuando realizó el femicidio, Bahillo lo denunció. Él la había golpeado y amenazado de muerte. Como consecuencia de la denuncia Martínez tenía una restricción perimetral por la que supuestamente no se podía acercar a Bahillo.

En los días siguientes de la muerte de Bahillo sus amigas comenzaron a publicar distintas comunicaciones de la joven con ellas en las que les contaba que continuaba siendo víctima de violencia. “Me tiene amenazada de muerte, por eso tengo miedo amiga”, dice en una conversación por WhatsApp con una de sus amigas. “Sí amiga. Siete meses me pegó. Me callé siempre. Hasta que me vi muerta. Por eso lo denuncié”, contestó Bahillo cuando una de sus amigas le preguntó si había sido víctima de violencia.

Patricia, la madre de Bahillo, contó que ella acompañó a su hija a hacer la denuncia en la Comisaría de la Mujer de Rojas, el pueblo bonaerense donde sucedieron los hechos, y que por esa acción se obtuvo la restricción perimetral. Pero luego, el primero de febrero Martínez violó esa restricción en un episodio sucedido en la vía pública del que Patricia tomó fotos. La madre también había tomado imágenes del policía de licencia, que estaba haciendo changas como albañil, merodeando su domicilio o directamente parado en la puerta. Con estas nuevas pruebas volvió a dirigirse a la comisaría pero su denuncia fue desestimada.

Luego de conocerse la noticia del femicidio los vecinos de Rojas marcharon a la comisaría, hubo incidentes, prendieron fuego algunos vehículos policiales y los efectivos dispararon balas de goma. Una de las amigas de Bahillo, que había concurrido a la marcha, casi pierde un ojo. La Ministra de las Mujeres, Género y Diversidad Elizabeth Gómez Alcorta manifestó hoy que “para los poderes judiciales y la policía estos no son temas prioritarios”. “La respuesta del Estado es la indiferencia, el ninguneo y la violencia”, admitió la funcionaria.

Según el Observatorio Lucía Pérez en 2020 se registraron 302 femicidios. En el mes y diez días que van de 2021 la cifra asciende a 41 hechos. El caso de Úrsula Bahillo es, lamentablemente, uno más en una lista demasiado larga. No es excepcional ni por la violencia de las diez puñaladas que ocasionaron la muerte de la joven ni por las denuncias que no fueron atendidas ni por las medidas precautorias que fueron violadas. El Estado no funciona ni responde cuando la vida de una mujer está en peligro.

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