El descontrol de la pandemia en Brasil pone en riesgo a toda la región

Nuevamente el gigante sudamericano es el epicentro de la pandemia, o sea el lugar dónde el contagio se expande con mayor velocidad. La vacunación no avanza mientras surgen nuevas mutaciones que hacen al virus más peligroso. El sistema sanitario brasileño se encuentra al borde del colapso.

Por Dr. Daniel Cassola

No llegan buenas noticias desde la frontera norte del país, aquella que marca el límite con Brasil. Por la cantidad de contagios y la posibilidad más que cierta que el colapso sanitario se extienda, Brasil se convirtió en un peligro para América del Sur. “La situación es profundamente preocupante y las medidas que se deben tomar deben ser lo más serias posibles para lograr un progreso significativo”, advirtió el viernes pasado Tedros Adhanom Gebreyesus, director de la Organización Mundial de la Salud.

A su vez, Michael Ryan, director de Emergencias de la OMS comentó que “la situación en Brasil ha empeorado, con una incidencia muy de casos y un aumento del índice de muertes en todo el país”. En concreto, lo que más preocupa a las autoridades sanitarias globales es que en Brasil se está expandiendo una nueva cepa del coronavirus que, según estudios preliminares, es hasta dos veces más que contagiosa que la original y también se cree que más letal. Por el avance del nuevo virus, entre otros factores, Brasil llegó a registrar más de dos mil muertes en un día durante la semana pasada mientras que más del 96 por ciento de las camas de terapia intensiva se encuentran ocupadas en el centro y el sur del país.

Esta situación coloca nuevamente en el foco de atención al presidente Jair Bolsonaro, quien relativizó el impacto del virus desde el inicio de la pandemia, cuestionó la eficacia de las vacunas, criticó las medidas de aislamiento social por sus efectos económicos y hasta se mostró reticente al uso de barbijos. A fines de enero pasado, la Conferencia Episcopal de Brasil (o sea la Iglesia Católica) denunció ante la ONU y la OMS una “conducta política, económica y social contradictoria, negacionista, indiferente al dolor” que “amplifica las profundas desigualdades”.

Los países de la región, ante este cuadro, miran con preocupación la frontera con Brasil, que limita con todos menos con Chile. Por ejemplo, el gobierno uruguayo destinó una partida de vacunas especialmente para la zona del Chuy, en donde el límite está dado solo por una calle. Si bien todavía no se adoptaron medidas de cierre, las autoridades quieren prevenir el ingreso de la nueva cepa. Más preocupante aún es la situación en Paraguay. Miles de paraguayos, ante la situación reinante en Brasil, decidieron volver al país y lo hicieron sin realizarse los tests correspondientes e incluso saltando los controles fronterizos.

En el límite con Perú la situación llega al punto de una crisis humanitario. Cientos de inmigrantes que quieren cruzar la frontera desde Brasil hacia Perú están varados en Assis, el último pueblo antes del límite porque no se los deja cruzar. El paso está cerrado por el ejército peruano. A su vez, el gobierno brasileño envió efectivos militares para que tomen control de la situación. Colombia, directamente, decidió el cierre de su frontera hasta el próximo primero de junio.

Por último, aquí en Argentina el gobierno de Alberto Fernández por el momento descartó cerrar la frontera bilateral, pero si desalentará los viajes a Brasil. Asimismo, Carla Vizzotti, ministra de Salud, aseguró que las autoridades endurecerán los controles a quienes provengan de Brasil. Las medidas consistirán en “alertar sobre la situación regional y desalentar a la población a que viaje a lugares donde hay nuevas variantes, donde hay riesgo individual y sanitario y trabajar muy fuerte sobre todo en el control de la vuelta”.

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