El debate sobre cáncer y glifosato llegó a juicio en Estados Unidos

Por Dr. Daniel Cassola

En Argentina, desde el boom de la soja, el debate sobre el glifosato y el cáncer está instalado, aunque no parecería avanzar en ninguna dirección. Existen agrupaciones sociales que denuncian una mayor cantidad de casos oncológicos en pueblos del interior en los que la población está en contacto con los productos que se utilizan para fumigar. Al margen de algunas disposiciones, como la de no fumigar en tierras linderas a los cascos urbanos, que no siempre se cumplen, no existe aquí ningún tipo de prohibición para este tipo de productos.

Pero en la actualidad se comienza a desarrollar un juicio en Estados Unidos que podría cambiar el paradigma con respecto al glifosato. La denuncia pesa sobre la presentación más común del agroquímico, el Roundup. La demanda de Dewayne Johnson, un estadounidense de 46 años que fumigó Roundup por más de dos años, es la primera relacionada con este producto y sus posibles efectos cancerígenos que desemboca en un juicio.

Vendido desde hace más de 40 años, el Roundup, uno de los herbicidas más utilizados en el mundo, contiene glifosato, una sustancia muy controvertida que es objeto de estudios científicos contradictorios sobre su carácter cancerígeno. Monsanto, que podrían verse obligado a pagar millones de dólares en daños, siempre ha negado firmemente cualquier conexión entre el cáncer y el glifosato.

Dewayne Johnson “pelea por su vida” después de que le diagnosticaron un linfoma no Hodgkin incurable hace dos años, dice uno de sus abogados, David Dickens, del estudio de abogados Miller, especializado en la defensa de personas víctimas de productos defectuosos.

“No es culpa de la suerte”, no se debe a un problema “genético”, “es por su exposición continua al Roundup y a Ranger Pro” (un producto similar de Monsanto), que él roció entre 2012 y 2014 en los terrenos escolares de la ciudad de Benicia, en California (oeste), asegura Dickens.

“Y eso podría haberse evitado”, afirma el abogado, acusando a Monsanto, que acaba de ser adquirida por la alemana Bayer, de ocultar deliberadamente al público la peligrosidad de sus productos. Sin embargo, no será fácil para Dewayne Johnson, cuyos abogados deberán demostrar un vínculo entre su enfermedad, que le causa muchas lesiones cutáneas, y la fumigación del glifosato.

Contrariamente a la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), California ha puesto al glifosato en la lista de cancerígenos. Y en ese Estado, todo fabricante que tenga conocimiento del carácter cancerígeno constatado o presunto de un producto debe obligatoriamente hacerlo figurar en el envase.

El glifosato también está clasificado como “probablemente cancerígeno” desde 2015 por el Centro Internacional de Investigación del Cáncer, un organismo de la OMS, a diferencia de las agencias europeas, la Efsa (seguridad alimentaria) y la Echa (productos químicos).

El glifosato es particularmente polémico en Europa. Tras la decisión de la Unión Europea en noviembre de renovar la licencia del herbicida por cinco años, el gobierno francés se comprometió a dejar de usar esta sustancia para sus principales usos en tres años.

.

También te puede interesar...