El coronavirus también generó una pandemia de fatiga emocional


En la Organización Mundial de la Salud (OMS) hablan de ‘fatiga pandémica’ y estiman que en algunos países de Europa alcanza al 60 por ciento de la población. Lo natural en este contexto, sostienen, es sentirse alterado. El consumo de noticias sobre el avance del Covid-19 y su rol en el ánimo general.

Por Dr. Daniel Cassola

Hay sensaciones comunes para grandes franjas de la población mundial, quizás como nunca antes en la historia. La idea de que, en muchos aspectos, el 2020 es “un año perdido” se extiende por todo el planeta. Eso sin contar quienes han sido directo perjudicados por la pandemia por haber enfermado o haber afrontado la pérdida de un ser querido.

Así lo reconocen las autoridades sanitarias de la OMS. “Los ciudadanos han hecho grandes esfuerzos para contener el Covid-19, el cual ha tenido un coste extraordinario porque nos ha agotado a todos, sin importar dónde vivimos o qué hacemos. Por ello, es fácil y natural sentirse apático y desmotivado, experimentar fatiga”, señaló Hans Kluge, director regional de la OMS en Europa en una rueda de prensa realizada ayer.

El funcionario de la OMS también pidió a los gobiernos que sean creativos con los permisos para la realización de eventos culturales, y así permitir una mayor socialización. En gran parte, por lo que se deja entrever en sus palabras, se está pensando que la soledad que conlleva el aislamiento puede ser uno de los grandes problemas de la pandemia, siempre viendo el problema desde el punto de vista anímico.

Otra fuente de malestar son las noticias. El coronavirus constituye una amenaza para todos que se reforzó de distintas maneras. Al principio con incertidumbre. Los pacientes se mueren sin poder acceder a un tratamiento porque tal cosa no existe. Luego son meses y meses de contar enfermos y muertos. En el encierro, además, el consumo de noticias negativas seguramente desplazó a otro tipo de actividades, laborales o recreativas.

En este sentido, un reporte del Pew Research Center, ubicado en Washington, Estados Unidos, señala que el 71 por ciento de los estadounidenses manifestaba la necesidad de hacer pausas periódicas en cuanto a su consumo de noticias sobre el coronavirus, mientras el 41 por ciento aseguró que las informaciones afectaban negativamente su salud emocional. Además, el 50 por ciento afirmó que le era difícil distinguir lo cierto de lo falso entre los contenidos que circulan sobre la pandemia.

Los resultados son similares a los de una investigación publicada por la Universidad de Canberra, en Australia: el 52 por ciento de los encuestados dijo estar “cansado” de escuchar sobre el Covid-19, y el 46 por ciento señaló que la cobertura ya le resultaba “abrumadora”. No es por defender al periodismo, pero las noticias, buenas o malas, siempre hay que darlas.

En marzo nadie imaginó que esto iba a ser tan largo y desgastante. Es una experiencia inédita de la que hoy cuesta sacar algo positivo. Aunque luego el tiempo todo lo curará. Ya vendrán mejores épocas.

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