El 76 por ciento de los pacientes que fueron internados por Covid-19 reportaron algún síntoma seis meses después

Nuevos estudios alertan sobre la persistencia de los efectos de la infección por coronavirus, lo que se da sobre todo en pacientes que atravesaron casos graves. Ya se contabilizaron 55 efectos persistentes diferentes. Los síntomas más comunes fueron fatiga o debilidad muscular y dificultades para dormir.

Por Dr. Daniel Cassola

Ocho de cada 10 pacientes con Covid-19 presentaban al menos un síntoma persistente desde los 14 días hasta las 16 semanas después de la infección aguda, aunque algunos efectos podrían durar más. Tal es la principal conclusión a la que arribó un estudio que nucleó casi 19.000 análisis que destaparon 55 efectos persistentes después de la infección aguda. Los datos fueron extraídos de los historiales de 47.910 personas de entre 17 y 87 años que participaron en 15 estudios que habían evaluado síntomas o parámetros de laboratorio a largo plazo. Cada uno de ellos tenía un mínimo de 100 pacientes. Nueve estudios fueron de Gran Bretaña o Europa, tres fueron de Estados Unidos, y el resto, de Asia y Australia.

La investigación previa en Wuhan (China) y publicada en The Lancet mostró que el 76 por ciento de los pacientes que requirieron hospitalización informaron de al menos un síntoma 6 meses después, y la proporción fue mayor en las mujeres.  Además, el 23 por ciento informó de ansiedad o depresión durante el seguimiento. Los efectos del Covid-19 a largo plazo más comúnmente identificados fueron fatiga (58 por ciento), dolor de cabeza (44 por ciento), trastorno por déficit de atención (27 por ciento), caída del cabello (25 por ciento), disnea (24 por ciento) o anosmia (24 por ciento). Otros síntomas persistentes fueron pulmonares (tos, opresión torácica, disminución de la capacidad de difusión pulmonar, apnea del sueño, fibrosis pulmonar), cardiovasculares (arritmias, miocarditis), neurológica o psiquiátrica (pérdida de memoria, depresión, ansiedad, trastornos del sueño). Durante el seguimiento, el 34 por ciento de los pacientes tuvo una radiografía de tórax anormal. También se observaron marcadores sanguíneos elevados que se podrían utilizar como pronóstico de la enfermedad.

La caída del cabello se encuentra en el 25 por ciento de los casos después del Covid-19 y podría considerarse como derivada de un factor estresante importante o una infección sistémica por coronavirus. La pérdida del gusto u olfato es transitoria durante la fase aguda del Covid-19, pero es cierto que los registros indican que puede ser persistente en aproximadamente un 20 por ciento de los casos y durar hasta al menos cuatro meses. 

Los centros para el control y prevención de enfermedades de Estados Unidos pretenden identificar qué tan comunes son estos síntomas, quién tiene más probabilidades de tenerlos y si, finalmente, se resuelven. También son necesarios más estudios para determinar si algunos de los síntomas, sobre todos los psicológicos, son debidos directamente al virus o a la situación de estrés que supone enfrentarse a la pandemia o a los efectos secundarios de la intubación y los tratamientos.

Hasta la fecha, no existe un diagnóstico establecido para la condición persistente del Covid-19. Por lo tanto, según concluye el estudio, se necesitan medidas preventivas, técnicas de rehabilitación y estrategias de manejo clínico diseñadas para abordar los efectos a largo plazo. La mayoría, sobre todo los jóvenes, transita la infección sin mayores complicaciones. Pero para quienes padecen un cuadro grave el coronavirus puede ser un problema realmente serio y extendido en el tiempo.

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