El 10 por ciento de los argentinos padece diabetes y la mitad de ellos no está diagnosticado

Por Dr. Daniel Cassola

La diabetes es una enfermedad crónica no transmisible. Los efemérides mundiales (hoy es el Día Mundial de la Diabetes) ayudan a visibilizar y a extender el radio informativo sobre las enfermedades que padecen y convocan a un gran número de personas. Es una gran ocasión para concientizar sobre la importancia de prevenir, diagnosticar y controlar adecuadamente esta condición que afecta a más de 425 millones de adultos a nivel global.

En nuestro país 4 de cada 10 personas tienen sobrepeso, y 2 de cada 10, obesidad, según cifras de la Secretaría de Salud de la Nación. Estos son factores de riesgo que claramente elevan la posibilidad de desarrollar diabetes.

La diabetes es una enfermedad crónica en la que los niveles de glucosa (azúcar) de la sangre están muy altos. Aparece cuando el organismo pierde la capacidad de producir insulina o de utilizarla correctamente y es la principal causa de enfermedades cardiovasculares, insuficiencia renal, ceguera y amputación de los miembros inferiores. Las mujeres embarazadas también pueden desarrollar esta patología, llamada diabetes gestacional.

La diabetes tipo I se genera cuando el organismo deja de producir la insulina que necesita y suele aparecer en niños o jóvenes adultos. Las personas con esta forma de diabetes necesitan inyecciones de insulina a diario con el fin de controlar sus niveles de glucosa en sangre. Las personas con diabetes tipo I pueden llevar una vida normal y saludable mediante una combinación de terapia diaria de insulina, estricto control médico, dieta sana y ejercicio físico habitual.

La diabetes tipo II se da cuando el organismo puede producir insulina pero, o bien no es suficiente, o el cuerpo no responde a sus efectos, provocando una acumulación de glucosa en la sangre. Es el tipo más común de diabetes y suele aparecer en adultos.

Las personas con este tipo de diabetes podrían pasar mucho tiempo sin saber de su enfermedad debido a que en ocasiones los síntomas tardan años en aparecer o en reconocerse, tiempo durante el cual el organismo se va deteriorando debido al exceso de glucosa en sangre.

A muchas personas se les diagnostica tan sólo cuando las complicaciones se hacen presentes. Entre los factores de riesgo de esta patología se destacan: obesidad, mala alimentación, falta de actividad física, edad avanzada y los antecedentes familiares de diabetes.

Los pacientes con este tipo de diabetes no suelen necesitar dosis diarias de insulina pero sí un estricto control médico, medicación oral, una dieta sana y actividad física periódica. Los datos de la tercera Encuesta Nacional de Factores de Riesgo indican que, en población joven, la presencia de diabetes puede aumentar hasta 8 veces el riesgo de fallecer por una enfermedad cardiovascular y 7 veces de tener una muerte súbita.

Por ese motivo es importante identificar a los individuos con mayor riesgo, que son aquellos que presentan sobrepeso u obesidad, en especial a expensas de un aumento del perímetro de cintura.  Cuando este supera los 88 cm en la mujer o los 102 cm en el hombre se puede decir que existe un riesgo cardiovascular muy aumentado, encendiendo una luz de alarma y obligando a atender la posible presencia de diabetes o bien a arbitrar los mecanismos para su rigurosa prevención.

.

También te puede interesar...