Dengue, la antigua pero vigente enfermedad que nos tenemos que acostumbrar a prevenir

Por Dr. Daniel Cassola

El dengue comenzó a propagarse fuera de África en el siglo XV, a raíz de los avances en la marina mercante y el creciente movimiento de mercancías y personas por los puertos. De hecho el florecimiento de las ciudades portuarias dio al mosquito vector, aedes aegipty, el entorno ideal para reproducirse, con pequeñas reservas de agua estancada y mamíferos cerca de los que alimentarse.

Es más, el mosquito se transformó en un pasajero más de los barcos ya que hallaba en las bodegas húmedas un cómodo lugar para reproducirse. Se cree que la primera epidemia de dengue a nivel mundial se dio entre 1779 y 1780 con múltiples casos en Asia, África y América del Norte.

El médico norteamericano Benjamin Rush fue el primero en describir la enfermedad por aquellos años. La bautizó como “la fiebre rompehuesos”. Recién en 1906 se confirmó que el dengue era transmitido por el mosquito, y luego de la Segunda Guerra Mundial se expandió por distintas áreas geográficas.

La combinación de serotipos de dengue provoca lo que se conoce como fiebre hemorrágica, una variante mucho más agresiva de la enfermedad que puede terminar en la muerte. Para que se combinen los serotipos el mismo paciente tiene que ser picado, a lo largo de su vida, por mosquitos que transporten dos tipos distintos del virus. Por ello quienes ya tuvieron dengue alguna vez son quienes más estrictos tienen que ser con la prevención.

Las epidemias de la forma severa de la enfermedad se dieron por primera vez en la Filipinas en 1953. En los años 70 el dengue era ya la principal causa de mortalidad infantil en el Pacífico y parte de América. Para 1981 ya eran frecuentes los casos de dengue en América Central y del Sur.

Uno de los brotes más importantes del siglo XXI se dio en Rio de Janeiro, Brasil, en 2002, cuando se llegó a un estimado de un millón de casos. En Argentina ya hemos sufrido dos brotes recientes. El primero se dio en 2009 con más de 20 mil casos y 5 muertos. El segundo, que por ahora es el peor de la historia, sucedió en 2016, con más de 70 mil casos confirmados y once muertos.

En cifras globales, la Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que por año se dan alrededor de medio millón de casos de dengue en todo el mundo. El 2,5 por ciento de los mismos resulta mortal.

Por ello es que resulta fundamental la prevención del dengue, eliminando cualquier reservorio de agua estancada donde el mosquito se pueda reproducir. Y una vez que estamos en presencia de los insectos utilizar protectores y cubrirnos el cuerpo con vestimentas livianas para evitar las picaduras.

A esta altura de la historia, el dengue ya es una enfermedad de todos los años, que tenemos que aprender a prevenir.

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