Cuidado con los alimentos: la toxina botulínica es de las más mortales que se conocen


Por Dr. Daniel Cassola

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) advierte en sus redes sociales sobre el botulismo, una enfermedad grave causada por una bacteria que se contrae cuando una persona ingiere alimentos contaminados.

En general, el botulismo que aparece en humanos se contrae a través de los alimentos, aunque también existe el botulismo del lactante, el botulismo que se transmite por heridas, por inhalación u otros tipos de intoxicación.

Si bien el botulismo de transmisión alimentaria suele tener cura, lo cierto es que si no se detecta a tiempo y se trata con la antitoxina adecuada puede ser mortal. 

La prevención del botulismo de transmisión alimentaria se basa en las buenas prácticas de preparación de los alimentos, en particular durante el calentamiento o esterilización, y la higiene. 

Es importante tener en cuenta que la ebullición puede destruir las formas vegetativas de la bacteria, pero las esporas pueden seguir siendo viables tras horas de ebullición. Así, hervir un frasco para reutilizarlo, por ejemplo, no siempre es una técnica 100% confiable. No obstante, es posible matarlas con tratamientos a muy altas temperaturas, como el enlatado comercial, que también puede presentar fallas. ,

Para prevenir al respecto el Senasa difunde la historia de Carla Calvo, una mujer que vivió una tragedia familiar a raíz del botulismo. «Por consumir una conserva de porotos condimentados en aceite, sin rótulo y que presentaba la neurotoxina que ocasiona esta enfermedad, perdí a mi abuela y por poco a mi papá por botulismo», contó Carla.

En mayo de 2015, familiares y amigos decidieron celebrar el cumpleaños de Javier, su papá, y de Carla en la ciudad entrerriana de Federación. Con motivo de los festejos, su abuela Teresa llevó un frasco de porotos que había adquirido en la ciudad cordobesa de Mina Clavero.

Tiempo después, los análisis realizados en el Hospital Muñiz, ubicado en el barrio porteño de Parque Patricios, determinaron que la muerte de la abuela y de un amigo de la familia fueron provocadas por la neurotoxina del botulismo que estaba presente en esa conserva.

«Mi papá estuvo casi 5 meses internado en terapia intensiva en el hospital Delicia Concepción Masvernat de la ciudad de Concordia. Una vez que estuvo estable, comenzó una rehabilitación de siete meses en Linde Remeo Salud en Pilar, en la que tuvo que volver a aprender a respirar, comer, deglutir y hablar por sus propios medios», relató Carla.

Para prevenir el riesgo de contraer esta y otras enfermedades, los productos que se consumen deben contar con rótulo donde pueda identificarse el elaborador, el número de registro y su fecha de vencimiento.

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