Cuando sufre el bolsillo lo siente el corazón


Por Dr. Daniel Cassola

Dicen que uno de los órganos más sensibles del cuerpo humano es el bolsillo, y quizás tengan razón. La Fundación Favaloro comprobó que durante la crisis de los años 2001 y 2002 se registró un aumento significativo de los eventos cardíacos. Casi veinte años después la Argentina parece estar ante una nueva gran crisis económica porque aumentan la pobreza, el desempleo y la inflación mientras el dólar elude cualquier control.

“Todo esto lleva a un descontento generalizado que impacta directamente en nuestra calidad de vida. Los cardiólogos sabemos lo que pasa cuando se conjugan todos estos factores. Tenemos la experiencia del 2001, cuando se triplicó la cantidad de infartos y nuestros pacientes se complicaban mucho más”, aseguró el presidente de la Fundación Cardiológica Argentina, Jorge Tartaglione.

Ya dijimos que hay estudios científicos realizados en Argentina que comprobaron el impacto que tienen las crisis económicas sobre la salud. Hay un vínculo claro entre el estrés psicosocial y un mayor riesgo de enfermar. En particular, las investigaciones constataron un aumento de las causas cardiovasculares de morbilidad y mortalidad en períodos de incertidumbre financiera.

El trabajo más citado al respecto fue realizado por el médico Enrique Gurfinkel, fallecido en 2011 a los 54 años, quien comparó el número de muertes e internaciones que hubo en el período abril de 1999 – diciembre de 2001, con las registradas entre enero de 2003 y septiembre de 2004. Su análisis demostró el vínculo entre la crisis económica y la evolución de los pacientes cardíacos en hospitales argentinos.

Los resultados fueron contundentes: los pacientes que se internaban por problemas cardíacos se complicaron mucho más y aumentó la mortalidad durante el período de crisis en comparación con los años posteriores que se utilizaron como control. 

Por su parte, una publicación de la cardióloga argentina María Inés Sosa Liprandi refuerza estos datos. La especialista comparó la tasa de mortalidad cardiovascular en la Argentina entre 1995 y 2005 con los cambios en las tendencias del producto bruto interno (PBI), como indicador económico de la crisis financiera.

Durante esos diez años de estudio, gracias a las medidas de prevención y nuevos tratamientos, el país logró bajar la mortalidad cardiovascular, pero desaceleró el descenso y cambió la tendencia cuando el país fue afectado por dos crisis económicas, la del sudeste asiático y la caída de la convertibilidad. Los cambios de tendencia coinciden con 1998 y 2002.

“Ya no quedan dudas de la relación que existe entre estrés agudo y crónico con la situación que atraviesa el país, y particularmente entre los períodos de crisis y los infartos. Estamos en condiciones de afirmar que las crisis económicas son un claro factor de riesgo cardíaco. Es fundamental una rápida intervención y que el Estado actúe de manera preventiva para evitar un triste desenlace”, cerró Tartaglione.

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