Cuando no hay indicación médica una cesárea puede ser más riesgosa que un parto natural

Por Dr. Daniel Cassola

Varios trabajos publicados en las últimas semanas en revistas especializadas en pediatría confirman una tendencia que es palpable desde hace varios años. En países de ingresos medios o bajos, como Argentina, cada vez hay una mayor proporción de partos que se realizan por cesárea.

Aquí la cantidad de nacimientos por vía quirúrgica orilla el 40 por ciento y se estima que en un puñado de años, para 2025, la cifra puede rondar el 50 por ciento. ¿A qué se debe el fenómeno? Según la especialista en salud materno infantil Zulma Ortíz, que hasta el mes pasado se desempeñó como ministra de Salud de la provincia de Buenos Aires, la tendencia no tiene que ver con la voluntad de las mujeres sino con una estrategia del sistema de salud.

Las políticas de los efectores de salud para gestionar el riesgo clínico y jurídico que genera un parto natural determinan que se practiquen cada vez más cesáreas, según indica la ex funcionaria. Pero la paradoja es que una mayor proporción de cirugías puede redundar en un mayor número de complicaciones. “El parto normal es un riesgo hasta el final, pero en la cirugía se pueden complicar aún más las cosas”, comentó Ortíz en diálogo con el diario La Nación.

En concreto, un estudio publicado en 2010 por el British American Journal mostró que la cesárea está asociada con un mayor índice de complicaciones para la madre, que pueden derivar en una internación en cuidados intensivos, trasfusiones de sangre e histerectomías (extirpación del útero). En cuanto al bebé, si la cirugía equivoca las fechas y se realiza antes del trabajo de parto, se incrementa la posibilidad de que nazca con inmadurez respiratoria. Es mayor aún el riesgo para la madre cuando la cesárea no es la primera que se realiza, ya que la placenta puede insertarse en las cicatrices del útero provocando hemorragias hasta incluso la muerte.

¿Esto quiere decir que las cesáreas no deben practicarse? No, solo indica que deben realizarse cuando es conveniente. Los números de la Organización Mundial de la Salud muestran que una mayor cantidad de partos por cesárea no mejora los índices ni de mortalidad materna ni de mortalidad infantil.

Por lo que recomiendan las máximas autoridades de la salud mundial el índice adecuado de partos por cesárea debe oscilar entre el 10 y el 15 por ciento. Los países desarrollados suelen tener esos índices. Allí la cesárea se considera preventiva, cuando se hace sin mayor justificación apunta a prevenir algo que tiene tan pocas chances de ocurrir que termina aumentando otros riesgos.

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