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Cuáles son algunos de los efectos que el cambio climático podría provocar en Argentina


Por Dr. Daniel Cassola

El tema del momento, y quizás cada vez más del presente y futuro, es el cambio climático y sus efectos. La irrupción de la adolescente sueca Greta Thunberg, de 16 años, con su discurso para alertar sobre el calentamiento global en la última reunión de la ONU ocupa un lugar destacado en todos los medios del mundo.

A propósito, hoy se presentó el Informe Especial de Océanos y Hielo de Naciones Unidas, al que suscriben 195 gobiernos. ¿Cuáles serán los efectos de este proceso en marcha sobre Argentina?

La investigación, que analiza los efectos que el cambio climático inducido por los seres humanos tendrá en océanos y en superficies congeladas, sostiene que algunas zonas de la costa argentina están en riesgo por el aumento del nivel del mar. Si ese nivel creciera medio metro, lo que podría darse antes de llegar al año 2100, unas 600 mil personas en la provincia de Buenos Aires estarían amenazadas por marejadas ciclónicas, y se pondrían en riesgo unos 23 mil millones de dólares en activos.

La costa sur de la Bahía de Samborombón es, según la investigación, una zona que podría sufrir pérdida de territorio debido a su pendiente poco profunda en alguna de sus áreas costeras.

Otra zona en riesgo por el cada vez más severo calor es Mendoza, en donde se elabora el 75 por ciento del vino argentino. Allí podría haber interrupciones constantes del suministro del agua que destina a esa industria. Es que, en primavera, entre el 70 y el 80 por ciento de esa agua proviene del deshielo de la nieve y de glaciares. El alerta se produce porque la zona Sur de la cordillera de Los Andes es la región del mundo en la que los glaciares se derriten a mayor velocidad.

Otra consecuencia que vislumbra la investigación en caso de no reducirse las emisiones es la reducción de la vida marina en un 17 por ciento, no sólo por el calentamiento global sino por la acidificación del agua en la que se disuelve el dióxido de carbono.

«Los procesos que más golpean el territorio argentino son la desertización de algunas zonas y el fenómeno de El Niño, que inunda otras, como la cuenca del Paraná, el Pilcomayo, el Salado y el Bermejo», según explicó el geólogo Federico Isla, investigador superior del Conicet y director del Instituto de Geología de Costas, que funciona en Mar del Plata.

«Sudamérica es un continente sujeto a Niños fuertes. Lo que hay que hacer, en ese contexto, es que la gente deje de instalarse en zonas inundables. Los gobiernos no deben dejar que la gente se instale allí: en zonas como la cuenca baja de Santa Fe, o en algunas partes de Mar Chiquita o Samborombón. El impacto allí no es tanto por el alza del nivel del mar, sino porque las tormentas aumentan las zonas inundables», sostuvo el investigador.

«En zonas como Mendoza, San Juan o La Pampa se desactivaron muchos ríos que vienen de la Cordillera por el retroceso de los glaciares», describe el geólogo. «Eso produce serias complicaciones en la agricultura: en Chile están preocupados por las paltas, y en San Juan tuvieron que hacer pozos para reemplazar el agua que venía de los ríos. Tambien afecta a Catamarca», agregó.

Para Isla, lo que puede hacer el ciudadano común en el día a día «es no derrochar el agua, que es un tesoro y que está en peligro». «En Argentina se debe legislar para preservar las cuencas de agua, para que no se malgaste ese recurso, y para evitar el desarrollo en zonas que son inundables», explicó.

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