Congeló sus óvulos hace 14 años y ahora tuvo una nena

Fuente: Clarín

Se trata del período más largo de almacenamiento de gametos femeninos en todo el mundo. La recién nacida se llama Yanina. Su madre, ama de casa, de 40 años, inició el tratamiento cuando tenía 25.

Era enero del 99 y se avecinaba el gran colapso de la Argentina. Pero Mónica y su marido todavía no estaban preocupados por eso: sólo pensaban en que llevaban años de casados y no lograban que ella quedara embarazada. Fueron al médico y les confirmaron lo que suponían: él tenía muy pocos espermatozoides por culpa de unas paperas que había tenido de chico. Comenzaron una fertilización in vitro, y nada. Pasó el tiempo, los agarró el corralito, él se quedó sin trabajo y los óvulos congelados quedaron ahí: 196 grados bajo cero, esperando otro intento. Pero el año pasado Mónica y su marido volvieron, los descongelaron y sólo uno estaba apto: ese óvulo congelado 14 años atrás es hoy un récord mundial llamado Yanina.

“En aquel entonces me hicieron la estimulación ovárica, la aspiración y me transfirieron tres embriones. Recuerdo que hasta pensé que podía tener trillizos, pero no prendió ninguno. Fue muy duro”, cuenta ahora a Clarín. “Y mientras esperaba para hacer un nuevo intento pasó algo inesperado: quedé embarazada naturalmente”.

Al año siguiente nació Nicolás y en el Instituto Médico Halitus quedaron sus seis óvulos congelados. “Mónica tenía 24 años en aquel entonces y era un caso favorable: era joven y el problema era de los espermatozoides, no de ella. Había un buen pronóstico, valía la pena intentarlo”, cuenta Sergio Pasqualini, Director científico de Halitus. “Durante todos estos años perdimos contacto con ella hasta que la encontramos. Y decidimos ver qué pasaba si los descongelábamos”.

Habían perdido contacto porque el marido de Mónica, que trabajaba en la construcción, se había quedado sin empleo. “Sabíamos que estaban esos óvulos pero no sabíamos qué hacer. Llegó la crisis de 2001, y nos pareció imposible”, recuerda. Hasta que la encontraron, le sugirieron intentarlo y ella pensó: “Tengo un cuerpo de casi 40 pero los óvulos de una chica de 25”.

Inyectaron el esperma en los seis óvulos y sólo uno fertilizó. Según su clasificación “era, en una escala de 1 a 10, un 7: esas eran sus posibilidades de vivir”, sigue Pasqualini. Al tercer día lo transfirieron. Y hace exactamente una semana nació por cesárea Yanina y marcó un récord mundial: 14 años es hoy es el período más largo de almacenamiento de gametos femeninos que culmina en un nacimiento.

¿Por qué el médico vio un buen pronóstico? “Por la edad que tenía cuando preservamos sus óvulos: La vida del ovario es como la del futbolista: a los 23, 24 años está en la cima, a los 30 empieza a declinar y después de los 35 cae en picada. A los 40 años podrás hacer tus goles, de vez en cuando, pero no vas a jugar en la selección”, dice él. “Afortunadamente –agrega Sergio Papier, especialista en medicina reproductiva y Director médico de Cegyr– la tendencia está cambiando: el promedio de edad de quienes consultan por motivos sociales ya ronda los 35 años: antes era a los 40”. Se refiere a postergar la maternidad por estudios, por trabajo, por el deseo de crecer profesionalmente o porque no tienen pareja.

Mónica sabe que su historia ya es la muestra de que un óvulo criopreservado podría aguantar incluso muchos más años sin perder su calidad. Pero ya no habla de óvulos sino de Yanina. “Yo la miro y no lo puedo creer: había una sola oportunidad y quedé. Y ahora miro a mi hijo de 13 años y pienso: portate bien que estás frente a tu hermana mayor”, se ríe.

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