Con un mejor control de la hipertensión se podrían evitar cuatro muertes por hora


Por Dr. Daniel Cassola

La hipertensión arterial es la principal causa de muerte y discapacidad en Argentina. En 2017, la sumatoria de las enfermedades cardiovasculares, afecciones en las que la hipertensión suele jugar un papel preponderante, produjo 90.222 muertes.

En parte explica esta alarmante cifra el hecho de que 7 de cada 10 hipertensos no controlan su enfermedad: 4 de ellos ni siquiera saben que son hipertensos y casi 3 (27%) pese a conocer su condición no logran mantener su presión en parámetros aceptables.

 “Todos los años mueren por enfermedades cardiovasculares más de 90 mil argentinos, cuatro veces más de los que fallecen por todas las causas externas (accidentes y homicidios, entre otras). Se ha calculado que estas muertes implican 400 mil años de vida perdidos; si a estos se suman los que se viven con discapacidades, son 600 mil los años de vida saludables que se pierden a consecuencia de las enfermedades cardiovasculares. Así, un tercio de las muertes y también de los años de vida perdidos en la Argentina corresponden a enfermedades cardiovasculares”, expresó Irene Ennis, doctora en medicina y Presidenta del Comité Organizador del XXVI Congreso Argentino de Hipertensión Arterial.

“Se estima que cada año se producen en Argentina más de 150.000 eventos coronarios (angina de pecho, infarto de miocardio) y 100.000 accidentes cerebrovasculares (ACV). La asociación entre ACV y cardiopatía isquémica con la presión arterial es lineal y empieza desde valores tan bajos como 120/80 mmHg. Por este motivo, afirmamos que para disminuir el riesgo de padecer una u otra condición debemos ser exigentes con el cumplimiento de las metas de prevención y tratamiento”, detalló Martín Salazar, Presidente Honorario del Comité Organizador del XXVI Congreso Argentino de Hipertensión Arterial.

Estimaciones relativamente recientes refieren que en nuestro país los costos directos anuales asociados al tratamiento de la hipertensión arterial (incluyendo medicamentos, estudios, análisis de laboratorio e internaciones) ascienden a 350 millones de dólares. A lo que habría que agregar los costos indirectos (pérdida laboral, cargas familiares, etc.) y consecuencias psicológicas y sociales, cuya medición es más difícil de realizar.

“La hipertensión arterial no es simplemente un factor de riesgo, es una enfermedad en sí misma que debe ser abordada con tratamiento. Aunque no es lo más habitual, existe consenso internacional acerca de que se obtienen mejores resultados en el tratamiento si se indican dos o hasta tres medicamentos antihipertensivos en simultáneo, en comparación con indicar uno solo o simplemente recomendar dieta y ejercicio físico”, subrayó Judith Zilberman, Presidenta de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA) y especialista en cardiología e hipertensión arterial.

Entre los propios especialistas existe cierto disenso acerca de a partir de qué valores considerar que una persona padece hipertensión. Mientras que las guías norteamericanas consideran hipertensión a partir de una cifra de 130/80 mmHg, desde la SAHA, en línea con las guías europeas, adscriben a la postura que la define desde mediciones que arrojen 140/90 mmHg.

No obstante, la comunidad científica toda coincide en la importancia de no minimizar esta condición ni considerar que valores ligeramente elevados pueden deberse a situaciones pasajeras, como aquellas producidas por los nervios o el estrés, y en que cada situación individual debe analizarse en relación a su contexto.

La hipertensión arterial representa el principal factor de riesgo (potencialmente modificable) del desarrollo de enfermedad cardiovascular, acompañado también de otras condiciones como la obesidad, el sedentarismo, el tabaquismo, colesterol elevado y la diabetes.

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