Científicos argentinos cerca de diseñar una vacuna contra el Chagas

Por Dr. Daniel Cassola

En Argentina se calcula que más de un millón y medio de personas tienen Chagas, o sea un 4 por ciento de la población del país. Es, sin dudas, uno de los principales problemas de salud pública. Hay personas con Chagas en todo el país debido a que además de la transmisión vectorial, las migraciones humanas y la existencia de otras vías de transmisión distribuyen la enfermedad a lo largo de todo el territorio.

Las últimas estimaciones de casos indican que en Argentina habría 7.300.000 personas expuestas, 1.600.000 infectadas y más de 300.000 afectadas por cardiopatías de origen chagásico. En base a cálculos estimados, cada año nacen 1.300 niños infectados por transmisión congénita. Cabe consignar que 9/10 niños tratados en fase aguda y 7/10 tratados en fase crónica se curan.

La enfermedad o Mal de Chagas es causada por un parásito unicelular microscópico llamado Trypanosoma cruzi, que se aloja en el interior de las vinchucas y es transmitido a los humanos a través de las heces de estos insectos al momento de picarlos. El parásito puede vivir en la sangre y en los tejidos de personas y animales y en el tubo digestivo de los insectos vectores.

Puede afectar el corazón o el sistema digestivo de las personas que la padecen, produciendo diferentes grados de invalidez o inclusive la muerte. Actualmente no existen vacunas preventivas ni terapéuticas para el mal de Chagas. Sin embargo, Emilio Malchiodi, investigador superior del Conicet y de la UBA, trabaja junto a su equipo desde hace más de 30 años para lograr este desarrollo.

Recientemente publicaron un importante hallazgo en la revista NaturePJ-Vaccines. Se trata del estudio de los efectos de una molécula que diseñaron que tendría la capacidad de desencadenar respuestas en el sistema inmunológico contra esta enfermedad. En la molécula lograron combinar “las características de tres antígenos del parásito Trypanosoma cruzi”, es decir, tres sustancias que desencadenan la formación de anticuerpos, que serían los encargados de inmunizar a una persona contra el mal de Chagas.

“El tratamiento agudo de la enfermedad de Chagas consiste en la administración de una droga llamada Benznidazol. Es importante cuando el parásito está en circulación, pero adentro de los tejidos, que es donde se aloja el Trypanosoma, no lo elimina. En cuanto ingresa al organismo, el parásito invade los macrófagos, que son células muy agresivas del sistema inmune pero no activadas para matarlo, entonces, se aprovecha de esto y se reproduce. Con el tiempo, se traslada a otras células menos agresivas porque no son del sistema inmune, como las musculares. Lo que buscamos con las vacunas es mejorar la respuesta inmune que no es insuficiente, sino equivocada”, advierte Malchiodi.

El titular del estudio explicó que empleando parásitos fluorescentes en ratones se midió “la replicación parasitaria en el sitio de infección, y se observó que los animales que recibieron la vacuna eran capaces de controlar rápidamente la carga parasitaria”. Esto se vio reflejado luego “en sangre al determinar la concentración de parásitos ya que los animales vacunados presentaban niveles menores. Finalmente, la vacuna logró disminuir los parámetros de daño analizados durante la fase crónica de la infección, lo que permite especular acerca de su capacidad de prevenir la patología de la enfermedad.

.

También te puede interesar...