Brasil es el nuevo epicentro de la pandemia

Un grupo de científicos brasileños estima que los casos en el país son entre 1,3 y 2 millones, muchos más de los 107 mil que informa el gobierno de Jair Bolsonaro. En Río de Janeiro colapsó el sistema sanitario.

Por Dr. Daniel Cassola

En Brasil se combinan tanto una crisis sanitaria como una crisis política. No hay una estrategia unificada para combatir la pandemia. Mientras el gobierno nacional que comanda, por ahora, Jair Bolsonaro pide no cerrar actividades e insta a la gente a continuar con su vida normal, los distintos gobiernos regionales fueron dictando cuarentenas o lockdowns. O sea, los estados de los gobernadores que consideran al coronavirus como un problema serio cierran sus fronteras interiores. En ese sentido, todas las medidas funcionan sin un compás común.

Un grupo de académicos de distintas profesiones (salud, informática, ingeniería, entre otras) formó un equipo independiente para monitorear el avance de la pandemia. “Brasil es hoy el foco principal de la epidemia en el mundo. Los resultados retrasados ​​y la falta de informes nos llevan a lidiar con números que están lejos de la realidad. No estamos logrando gestionar la pandemia. Lo que estamos haciendo es tratar casos de hospitalización, pero sin un escenario predictivo «, explicó el profesor Domingos Alves, de la Facultad de Medicina Ribeirão Preto de la Universidad de São Paulo (USP), que forma parte del equipo del Portal Covid-19.

«El promedio mundial de pacientes que necesitan ser hospitalizados por Covid-19 es de alrededor del 15%. Si hoy tenemos 107 mil casos reportados en el boletín oficial, y sabemos que, debido a la falta de pruebas, solo se están haciendo pruebas a las personas hospitalizadas, no es difícil concluir que el 85% de las personas infectadas con Covid-19 no aparecen en las estadísticas. Esto si tomamos en cuenta solo las declaraciones del propio gobierno. Sin embargo, sabemos que los números son aún más altos”, añadió Alves.

Por lo pronto Río de Janeiro ya está en estado de colapso sanitario. Hay más de 500 personas en espera para ingresar a una terapia intensiva y otros mil para ingresar en una cama de hospital, y esos son los que llegaron a algún hospital a anotarse. Se cree que la situación es aún peor, que hay gente que directamente muere sin llegar a ningún chequeo ni atención. Sobre todo en las favelas. Además faltan enfermeros y médicos porque el alcalde Marcelo Crivella, un pastor evangélico que fue aliado de Bolsonaro, implementó un plan de despidos que sacó del sistema sanitario a 6 mil profesionales. Los últimos fueron echados en febrero, cuando la pandemia estaba comenzando.

Solo ayer en Río de Janeiro se reportaron 155 muertes por Covid-19, el peor registro en lo que va de la pandemia. Triplica al peor anterior, que había sido de 55 casos. Además de la enfermedad en el gran país de Sudamérica, con 220 millones de habitantes, reina la incertidumbre. El presidente Bolsonaro, que llamó en varias ocasiones al coronavirus “una gripecinha”, parece estar al límite de su gestión. El rumor del golpe de Estado recorre el aire en Brasilia desde que se inició la pandemia.

Por último, Brasil espera sufrir la peor crisis económica de su historia. En un contexto mundial pésimo, en el que todas las economías están afectadas por la pandemia, la situación brasileña puede ser aún peor, lo que puede repercutir aún más negativamente en la economía argentina. Brasil, a pesar de todo, sigue siendo el principal destino de las exportaciones argentinas. En recesión y con menos capacidad de compra, la crisis allá es también parte de la crisis acá.

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