Asia está poblada por murciélagos con distintos tipos de coronavirus


La hipótesis más aceptada en la comunidad científica sobre el origen de la pandemia es la que sostiene que el virus se transmitió a través de estos animales. Nuevos estudios en China, Japón y Tailandia hallaron distintas especies de murciélagos con diversos virus ‘parientes’ del Covid-19.

Por Dr. Daniel Cassola

Wuhan era una localidad china completamente desconocida para el mundo antes del brote de coronavirus que inició la pandemia. Allí se encuentra uno de los mercados de animales (vivos y muertos) más grande del mundo. Toda la información disponible en la actualidad indica que la pandemia se inició por transmisión animal, es decir que el virus pasó de un animal a un humano. La hipótesis más firme indica que ese animal fue un murciélago. No está claro cómo se produjo el contagio. Circuló mucho la teoría de que todo comenzó por la ingesta de carne de murciélago. Más sencillamente, todo se habría iniciado con una ‘sopa de murciélago’.

Esta teoría es más literaria que real. Los murciélagos son cazados y consumidos en distintas regiones de Asia como Vietnam, Indonesia o Tailandia, pero no hay registros de que su carne se comercialice en Wuhan. Queda la posibilidad de que haya una suerte de mercado negro de carnes. De todas maneras, luego del inicio de la pandemia el gobierno chino prohibió el comercio de carnes proveniente de animales silvestres en todo el país.

Retomando el hilo, el origen más probable de la pandemia es animal, y ese animal fue seguramente un murciélago. Ahora lo que los científicos investigan es las poblaciones de murciélagos en distintas regiones de Asia. En Tailandia hallaron virus similares al coronavirus en varios ejemplares de estos mamíferos voladores que viven en una reserva de vida silvestre. De ese hallazgo se desprende que estos murciélagos infectados se encuentran en una zona que abarca un radio de 4800 kilómetros e incluye a Tailandia, China y Japón.

“Aunque el lugar de muestreo (solo Tailandia) y el tamaño de la muestra fueron limitados, estamos seguros de que los coronavirus con un alto grado de relación genética con el SARS CoV-2 están ampliamente presentes en murciélagos de muchas naciones y regiones de Asia”, concluyó el equipo de investigación dirigido por Lin-Fa Wang, de la Escuela de Medicina Duke-NUS en Singapur. “En este estudio solo muestreamos 100 murciélagos de una especie”, dicen los investigadores. Pero “es seguro que se descubrirán muchos más de estos virus en murciélagos de diferentes especies de Rhinolophus en esta región, una vez que se intensifiquen los estudios de vigilancia a través de colaboraciones internacionales, como describe recientemente el informe de la OMS”, añaden.

“Virus de murciélagos similares al SARS-CoV-2 están ampliamente distribuidos en el Sudeste Asiático y Japón. Es algo que ya se dio con el SARS-CoV-1 cuando se vio que virus de diversas especies de murciélagos eran similares a los que originaron la pandemia y tenían una amplia distribución”, declaró el epidemiólogo Jordi Serra-Cobo, y miembro del Instituto de Investigación de la Biodiversidad (IRBio) de la Universidad de Barcelona.

“El comportamiento de los coronavirus está condicionado por el hecho de su material genético no es el ADN sino el ARN, una molécula al parecer más primitiva que el ADN. Los virus de ARN tienen muchas mutaciones, sufren muchos cambios. Son muy dinámicos y no es extraño encontrar muchas variantes”, indica Serra-Cobo. «Las especies tienen unas características genéticas, pero los virus estas característica cambian muchos. Se agrupan en lo que llamamos cuasi especies”, concluye.

De los bosques asiáticos a todo el mundo, el coronavirus dio el salto a los humanos. Las mutaciones que se registran actualmente, la británica, la sudafricana, la brasileña, entre otras, ya son enteramente humanas, es decir que no se registraron en animales. La comunidad científica internacional apunta a trabajar en un mayor control de los animales para testear qué virus son los que circulan. Lo que piensan es que esto puede volver a pasar, y que otra especie de virus de los que rondan los ecosistemas asiáticos puede dar el salto nuevamente. Es una historia que seguramente nadie quiere repetir.

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