América Latina enfrenta una emergencia sanitaria, social y económica


Así lo definió la directora de la OPS Carissa Etienne. Brasil confirmó 192 mil casos y 14 mil muertes pero se creen que son muchos más. Chile dictó el confinamiento más estricto ayer por un súbito aumento en los contagios. Perú y Ecuador bajo control militar. En Argentina el virus se expande en los barrios más vulnerables.

Por Dr. Daniel Cassola

Las autoridades de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) expresaron su preocupación por la expansión del Covid-19 en la región de las Américas. “A nuestra región le tomó tres meses alcanzar 1 millón de casos, pero le tomó menos de tres semanas para casi duplicar ese número”, dijo Etienne. Justamente la velocidad en la duplicación de los contagios es el criterio que utiliza, por ejemplo, el gobierno argentino para ajustar o flexibilizar la cuarentena. Particularmente en América del Sur la semana pasada fue la peor desde el comienzo de la pandemia, ya que entre el 4 y el 11 de mayo se registraron 96 mil nuevos contagios y más de 5500 muertes, un aumento del 45 y el 51 por ciento respectivamente en relación a los datos de la semana anterior.

El país más asediado por el virus es el más grande de la región, Brasil. Allí hay 192 mil casos confirmados y 14 mil muertes, aunque científicos locales creen que ambos números son mucho mayores. Lo más delicado del caso brasileño es la diferencia que se comenzó a abrir en su gobierno. Mientras los dirigentes locales dictan cuarentenas estrictas o lockdowns, es decir cierran las fronteras de sus pueblos, la presidencia de Jair Bolsonaro insta a la gente a salir a la calle a trabajar y seguir produciendo. Ya renunciaron varios ministros del gabinete y todos los días hay rumores de golpe de Estado. Mientras tanto, Brasil no tiene una estrategia para enfrentar la pandemia. Por ejemplo, la ciudad de Manaos, de dos millones de habitantes, triplicó su mortalidad normal en el último mes. Inserta en el bosque del Amazonas, Manaos ingresó tarde a la cuarentena y no recibe ningún tipo de asistencia del gobierno federal, según denuncia su intendente.

Con muchos menos casos, Chile parece estar entrando en la peor fase de la pandemia. Luego de que el gobierno de Sebastián Piñera intentara una apertura, con trabajo presencial de funcionarios públicos y actividad en shoppings, ayer se dictaminó una cuarentena total para Santiago y alrededores a partir de mañana. Luego de diez días de crecimiento sostenido de los contagios, y con un salto del 60 por ciento de los casos en una sola jornada, la de ayer, el gobierno chileno endureció el confinamiento porque considera que el sistema de salud trasandino “no puede soportar una situación de demanda extrema”.

Perú y Ecuador también han visto recrudecer la cantidad de casos de Covid-19. En ambos países el gobierno impuso un estricto control del cumplimiento de la cuarentena por medio del despliegue de la fuerza militar. Pero el establecimiento obligatorio del aislamiento puede ser contraproducente. En Lima, la capital peruana, la falta de trabajo provocó que decenas de miles de personas intenten volver a las zonas rurales atestando las calles y rutas. En Ecuador, que tiene ya 30 mil casos confirmados y 2500 muertes, el mismo gobierno es el que admite que no cuenta con un sistema de salud preparado para enfrentar la pandemia. En los barrios pobres del país la situación es alarmante. Dirigentes sociales denuncian que, literalmente, “hay cuerpos de muertos abandonados que nadie va a buscar”.

Por último, Argentina alcanzó hoy el peor registro de muertes, con 23 en un día y experimenta un aumento sostenido de los casos, sobre todo en las villas de emergencia y barrios populares. En estos asentamientos, hay 750 casos detectados en la Ciudad de Buenos solo en las últimas semanas. En la provincia de Buenos Aires se intenta evitar una situación similar para lo que se implementó una búsqueda de casos “casa por casa”. El aumento de casos se combina con la vuelta al trabajo de varias actividades durante esta semana, medida que el gobierno porteño ya advirtió que puede volver atrás.

Como si fuera poco la región atraviesa, en simultáneo, la peor epidemia de dengue de los últimos años. Con sistemas de salud al borde del colapso los pronósticos para las próximas semanas no son buenos. Al margen de las diferencias entre países parece haber un hilo conductor en el desarrollo de la pandemia. La situación se descontrola cuando la enfermedad llega a los sectores más vulnerables de la población. El coronavirus, en América Latina, pone al descubierto la falta de infraestructura y la situación de pobreza en la que gran parte de la población está sumergida.

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