Agua potable, un derecho del que carece uno de cada siete porteños


Por Dr. Daniel Cassola

La urbe más rica del país, la Ciudad de Buenos Aires, no solo se caracteriza por sus anchas avenidas y el comparativamente alto nivel social de su población sino también por sus contrastes.

En la Ciudad de Buenos Aires hay miles de porteños que protestan por las subas en las tarifas mientras otros miles carecen de acceso al agua potable.

Así lo reveló una publicación del Observatorio de Derecho a la Ciudad. Allí consta que
la situación sanitaria de la Villa 21-24 es “critica”, lo que compromete la salud y la vida de sus habitantes.

La deuda para con esos habitantes no es nueva. El barrio comenzó a existir hace ochenta años a la vera del Riachuelo, a pesar de lo cual todavía son muchos los vecinos que no cuentan con servicios públicos básicos, como el agua potable y  las cloacas.

Y los que sí tienen canillas en sus hogares reciben una prestación de bajísima calidad. A mediados de enero, un fuerte olor cloacal en el agua corriente se hizo presente en numerosas viviendas de distintas manzanas del barrio.  

Según publica el Observatorio especialistas concurrieron a constatar la calidad del agua de consumo, la cual presentaba un fuerte olor fecal. La totalidad de las muestras analizadas corroboró que el agua se encontraba contaminada bacteriológicamente y no era potable.

En el informe se remarca que “no es la primera vez que esto sucede, no se trata de un hecho aislado, es frecuente que de las canillas de los hogares no salga agua o el agua que sale tenga olor cloacal, color amarillo y sedimentos”.

Sobre esa misma línea, María Eva Kotsouvitis, ingeniera hidráulica y coordinadora  de la cátedra de Ingeniería Comunitaria aseveró que “la empresa AySA tiene a su cargo desde el 2006 la prestación de los servicios de agua y saneamiento cloacal en la Ciudad y si bien las villas de la ciudad se encuentran dentro del área de concesión de la empresa prestadora, en los hechos ésta únicamente presta el servicio público de distribución de agua potable y saneamiento hasta las periferias de las mismas”.

“La profunda desigualdad en el acceso a los servicios públicos requiere de adecuadas políticas que garanticen el derecho humano al agua potable en los barrios populares: relevamiento y documentación de la infraestructura existente, control periódico de la calidad del agua de consumo, planes de contingencia consensuados con la comunidad para abordar las emergencias y la prestación de servicio por parte de AySA”, agregó la especialista.

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