10 mil casos y tres muertes por dengue en lo que va de 2020


Por Dr. Daniel Cassola

El último informe de la situación epidemiológica en la Argentina da cuenta que entre el 28 de julio de 2019 y el 7 de marzo de 2020, se notificaron 9.923 casos de dengue. Hasta la fecha, hay más de 1.700 casos confirmados de personas que no tienen antecedentes de viaje y más de 600 que viajaron a zonas afectadas. La mayoría de los casos están concentrados en la región Centro, NEA y NOA del país.

El dengue es una enfermedad viral que se transmite por la picadura del mosquito Aedes aegypti: cuando el mosquito pica a una persona enferma de dengue y luego a otras personas. El Ministerio de Salud de la Nación aclara que el contagio sólo se produce por la picadura de los mosquitos infectados, nunca de una persona a otra, ni a través de objetos o de la leche materna. Sin embargo, aunque es poco común, las mujeres embarazadas pueden contagiar a sus bebés durante el embarazo.

En lo que va de 2020 se registraron 3 casos de personas fallecidas con diagnóstico previo de dengue: un hombre de la Provincia de Buenos Aires (74 años), sin antecedentes de viaje; una mujer de Buenos Aires (70 años) que viajó a Paraguay; y una mujer de Misiones (24 años), embarazada de 12 semanas.

El último informe de la situación epidemiológica de la OPS señala que en 2019 en la Región de las Américas se notificaron 3.139.335 casos de dengue, con 1.538 defunciones. Este número de casos reportados es el mayor registro en la historia de dengue en las Américas, superando en 30% al número de casos reportados en el año epidémico 2015.

El mosquito Aedes aegyptI también transmite otras enfermedades, como chikungunya, fiebre amarilla y la infección por el virus de Zica, otra enfermedad con síntomas similares transmitida por la picadura del mosquito Aedes aegypti y que también se puede contraer a través de relaciones sexuales.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que existen cuatro serotipos distintos de dengue, que están estrechamente emparentados: DEN-1, DEN-2, DEN-3 y DEN-4. Cuando una persona se recupera de la infección adquiere inmunidad de por vida contra ese serotipo en particular. Sin embargo, las infecciones posteriores (secundarias) causadas por otros serotipos aumentan el riesgo de padecer el dengue grave.

Los síntomas son fiebre acompañada de dolor detrás de los ojos, de cabeza, muscular y de articulaciones; náuseas y vómitos, cansancio intenso, aparición de manchas en la piel y icazón y/o sangrado de nariz y encías.

Ante estos síntomas se debe acudir inmediatamente al médico para recibir el tratamiento adecuado y no automedicarse. No hay que tomar aspirinas, ibuprofeno ni aplicarse inyecciones intramusculares porque esto podría complicar el cuadro, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades​ (CDC), del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos.

Es importante aclarar que una gran mayoría de los casos son asintomáticos, por lo que el número real de casos está insuficientemente notificado y muchos suelen estar mal clasificados, según la OMS.

El dengue grave es una complicación potencialmente mortal porque cursa con extravasación de plasma, acumulación de líquidos, dificultad respiratoria, hemorragias graves o falla orgánica.

Hasta el momento no existe tratamiento específico del dengue ni del dengue grave, pero la detección oportuna y el acceso a la asistencia médica adecuada disminuyen las tasas de mortalidad por debajo del 1%, según la OMS.

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